lunes, 29 de septiembre de 2014

CELEBRAR LA BARBARIE


    El gobierno del PP se empeñó y empecinó en crear un invento llamado Fundación Crisol para “celebrar” la llegada de los portugueses en 1415 a Ceuta. Una fundación que pese al compromiso inicial del gobierno, nos cuesta dinero a todos los ceutíes. Una mentira más a su larga lista de despropósitos.

   Una fundación absolutamente desacertada e inapropiada puesto que persigue preparar los actos con los que algunos de sus afines, los más radicales, puedan regocijarse en 2015 de la destructiva llegada de los lusos. Esto no significa que los portugueses no aportasen nada positivo, pero hay que tener en cuenta que también lo hicieron durante siglos las civilizaciones y culturas que habitaron Ceuta. Sin embargo no parece existir en el gobierno la intención de celebrar el paso de los griegos, fenicios o árabes que influyeron en la ciudad que tenemos hoy en día. Pero mejor no dar ideas, que con lo que le gusta a este gobierno crear inventos en los que enchufar a sus compromisos, son capaces de sacarse de la manga cualquier cosa. Cualquier cosa que no sea en beneficio de toda la población evidentemente.

   Es injusto, histórica y socialmente recordar sólo parte de nuestra historia y dejar al antojo de quien gobierne la fecha a celebrar.   
    El supuesto fin último de esta fundación, sigue siendo conmemorar el VI centenario de la llegada del reino de Portugal a Ceuta. Sin embargo, para ese viaje no hacían falta tantas alforjas. Y si lo que se pretende, es conmemorar, que a fin de cuentas es recordar o hacer memoria no era necesario ni herir sensibilidades destacando sólo una parte sangrienta de nuestra historia ni tocarnos tanto el bolsillo. Resulta indignante que pretendan vendernos como acción civilizada la cruel e indiscriminada matanza que aquí se produjo.

   No deja de ser el empeño en disfrazar con bonitas palabras, muy al estilo del Sr. Vivas, ese recuerdo de la llegada portuguesa a nuestra ciudad para producir charcos de sangre y destruir. Matanza y destrucción a diestro y siniestro de toda la riqueza que había en esa época. Una riqueza cultural, económica y social lograda después de siglos de estancia de otros pueblos. Resulta sorprendente que hasta se pretenda el respaldo del Congreso para semejante actividad buscando el respaldo de este acto como “acontecimiento excepcional de interés público”. Para esto sí hay prisas. Para buscar medidas que nos favorezcan a todos los ceutíes, otro día.

   Curiosamente, el V centenario de esa conquista portuguesa (o de la ocupación forzosa donde se eliminó a golpe de machetazos a los pueblos que aquí vivían) no se celebró. Sólo hay que tirar de hemerotecas o leer la opinión al respecto del cronista oficial de nuestra ciudad, que tan bien conoce la historia local. Pero como él mismo dice en uno de sus escritos respecto a quienes tienen mucho que aportar culturalmente a cualquier actividad: “sólo se acuerdan de nosotros cuando no hay dinero” por lo que no es muy difícil concluir que ni siquiera se han tenido en cuenta sus opiniones.

   Como perfectamente exponía en su día el sr. Barceló: ¿qué mejor memoria que divulgar las crónicas y obras medievales que se refieren a Ceuta, ya sean las de Al-Idrisi, Al Bakri o Al-Ansari; como las de Ibn Acnín, Zurara, La Salle o Pisano?

 

 

viernes, 26 de septiembre de 2014

 
Decía Ibn Hazm: "La verdad es la verdad, aunque todo el mundo se alce contra ella. Y el error es error, aunque todo el mundo lo practique"
 
 
 
 
 

lunes, 22 de septiembre de 2014

"Y HABLÓ LA JUSTICIA"


 Y hablo la justicia.
Y hablo y dejo claro que el PP que gobierna rodillo en mano y el resto de grupos políticos que prestaron su complicidad para silenciarme no tenían razón.
No tenían ni razón ni argumentos objetivos pero aún así pactaron y acordaron llevar a cabo una injusticia.
Una injusticia tan grande y grave como privar del derecho de expresión y participación política y control de la acciones del gobierno a alguien absolutamente legitimado y cuyo mayor "delito" fue decidirse a salir de un grupo, excesivamente cercano al gobierno, y con una forma de entender la política que cada vez compartía menos.
Es claro y evidente que no tenía ni tengo los mismos recursos que el gobierno y quienes les bailan el agua para manipular la información ni su repercusión mediática. Tan evidente como que se decidieron a violar un derecho fundamental  constitucional sin que se inmutasen.
Les daba igual.
Se lavaron las manos como Poncio Pilatos y siguieron con sus rutinas y sus vidas mientras yo revisaba toda la jurisprudencia que caía en mis manos.
En un gesto absolutamente propio de gobiernos dictatoriales y déspotas, al estilo de la inquisición, decidieron que merecía la hoguera.
La hoguera del silencio.
La de las instrucciones soterradas para dificultarme el acceso a cualquier tipo de información.
La de la frialdad que debe dar creerse imbuido de una sabiduría divina en todos los ámbitos.
La hoguera de las tarántulas, serpientes, buitres, dinosaurios y demás animales de la fauna política local.
Sin embargo, me enseñaron que cuando uno cree tener razón debe siempre defenderla con todos los mecanismos a su alcance.
A pesar del esfuerzo, del sacrificio o de los malos ratos, vale la pena.
Y especialmente vale la pena por todas aquellas personas que, desinteresadamente, me han apoyado siempre a través de muestras de confianza diarias, algo que, en política, no suele ser muy habitual.
Y eso, es algo que no tiene precio.

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