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lunes, 10 de febrero de 2014

NOSOTROS Y VOSOTROS

   Este es un artículo de opinión que redacté en septiembre de 2010. Sigo viéndolo a la orden del día, por desgracia.
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   Hoy escribo sobre algo que tenía pendiente y que me han pedido en reiteradas ocasiones. Personalmente, no considero necesario que parte de la población de Ceuta, la musulmana, tenga que estar constantemente reivindicando el país de su nacionalidad, pero también comprendo su hartazgo de tener que estar haciéndolo constantemente. Dudar de la nacionalidad de unos porque tienen el mismo origen étnico que otros que están al otro lado de la frontera puede acabar creando mucho recelo. En parte, y forzando la empatía, puede hasta resultar comprensible que exista cierta ignorancia y que existan ciertos estereotipos, pero la ignorancia no puede ser la excusa que sirva para segregar a la sociedad ni para amparar o justificar falsos miedos, a veces utilizados incluso para obtener rédito político.
Resulta, por ejemplificadora, incluso para enmarcar, la expresión: “yo soy español y tú musulmán”, y tan a gusto que se queda el que la suelta. Como si ser español fuera una religión o musulmán fuera una nacionalidad. Hartar harta tener que estar constantemente explicando las diferencias entre un concepto y otro. Pero es necesario hacerlo. Imprescindible casi. Todo sea por intentar mejorar la convivencia entre toda la ciudadanía y por hacer conscientes a los unos, de que es difícil que la toda la ciudad progrese sin los otros.
Sin pretender ser victimista, ¿es posible que todas las personas que tengan un mismo origen sólo tengan en común cualidades negativas? Supongo que hay que ser “cortito”, y no me refiero a la estatura de nadie, para pensar de esa manera tan cuadriculada. Obviamente, haber hay de todo en todas partes.
Pero lo importante, es que “nosotros” y “vosotros” formamos parte de un todo, en este caso, ese todo es una ciudad. Es innegable que algunos de nosotros os miramos con recelo y desconfianza a vosotros. Igual que lo es que algunos de vosotros nos miráis con desprecio y sentimiento de superioridad a nosotros. Los unos se cruzan con los otros a diario, a veces se miran con ese recelo, a veces se saludan, a veces se critican (a la espalda por supuesto) y raras veces se halagan. Los unos y los otros, saben que, la mayoría de las veces, no tendrán más remedio que interactuar y relacionarse con “ellos” en el día a día, en la calle, en el trabajo, en los colegios, en las cafeterías, en las administraciones….pero casi siempre, con una especie de límite o frontera mental que fijan las mentes de unos y otros. A veces, algunos pocos consiguen romper esos límites y relacionarse de verdad con los otros, con el “peligro” que ello puede conllevar para la convivencia con los suyos.
Espero que antes que después, seamos conscientes de lo importante que es aceptar la naturaleza heterogénea de la ciudadanía, aceptarse unos a otros con sus virtudes y defectos sin perder de vista el objetivo: una ciudad mejor para tod@s, especialmente, para las próximas generaciones.

viernes, 31 de enero de 2014

CUESTIÓN DE IDENTIDAD


   Según Maalouf“identidad es lo que hace que yo NO sea idéntico a ninguna otra persona”.
    Me gusta su definición.
    Pone de manifiesto la importancia del propio ser. Me encanta que seamos diferentes y que haya cosas que nos únen (aunque no todo el mundo lo lleve igual de bien)
    Sin embargo hay que tener en cuenta que a veces resulta complicado ser una misma en un entorno bastante fértil para los prejuicios; ya sabes, tú tan segura de ti misma, tan "igual", tan confiada en la perfecta compatibilidad entre los diferentes aspectos que forman tu identidad.... y luego llega alguien que intenta hacerte sentir rara con su manera de verte (aunque lo de rara avis siempre lo he tenido claro)
    La dualidad entre la nacionalidad y el credo siempre nos persigue de cerca y aunque resulte cansino, siempre merece la pena explicarla y apostar por ella.
    ¿Por qué resultará tan difícil ver a las personas como tales en vez de encasillarlas al primer golpe de vista? ¿Por qué no nos fijamos en los puntos que nos únen en lugar de en los que nos separan?
    Igual me suele ocurrir con el feminismo. ¿cómo vas a ser feminista si a las musulmanas os tienen sometidas, pobrecitas....!! Uhmmmmmmmm lo que hay que aguantar.... Sí señora, pobrecita toda la que no sea alta, rubia y de ojos azules, verdad? No es de extrañar que haya quienes rehuyan que se las denomine feministas (algunas intelectuales, por ejemplo, del mundo árabe lo ven un término excesivamente colonial). Cuando se utiliza el término, ¿de qué feminismo hablamos? ¿existe un sólo modelo válido, el occidental y todo lo demás no vale?...Yo es que soy tan simple que la lucha por la igualdad me parece el verdadero feminismo, sin más matices, sin diferencias de sexos...
   Tal vez por eso, no es de extrañar que algunas personas reaccionen a la defensiva cuando comprueban que si quieren ser modernos y avanzados tienen que parecerse cada vez más a Occidente y menos a ellos mismos. ¿Vivir, formar parte de una sociedad occidental, significa que ese modelo de sociedad es el único válido? ¿o que es el mejor? ¿tenemos que tener todas (las personas) el mismo patrón? ¿las mismas opiniones sobre todo? ¿y si hubiéramos nacido en otras sociedades? Más que probablemente, tendríamos otra perspectiva, incluso otra identidad.
Siguiendo con las teorías de Amín Maalouf, es innegable, en mayor o en menor medida, la influencia de los demás sobre nosotros, de modo que todos somos depositarios de dos herencias : 
-una “vertical”que nos viene de nuestros antepasados, creencias, de nuestro pueblo, tradiciones...
-y la otra “horizontal”, que es producto de la época en la que vivimos...
ambas son irrenunciables y de nuestra capacidad de encajarlas entre sí, dependerá el desarrollo de nuestro pequeño entorno, aunque no siempre resulta fácil compatibilizarlas con la normalidad deseada.

Se debería animar a todo ser humano a que asumiera su propia diversidad, a que entendiera su identidad como la suma de sus diversas pertenencias en vez de confundirla con una sola... Especialmente en el caso de todas las personas cuya cultura de origen no coincide con la cultura de la sociedad, y habría que hacer lo posible para que nadie se sintiera excluido de la civilización común para que todos pudieran hallar en ella su identidad” (Amin Maalouf)


jueves, 23 de enero de 2014

NADIE DIJO QUE FUERA FÁCIL

  
   La gente está bastante concienciada con la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito social, laboral, cultural, formacional, etcétera.
   Al menos en teoría.
  Sin embargo la práctica refleja como subyacen en algunos rincones del subconsciente ideas que distan mucho de esa teoría.
   Hablando con varias mujeres acerca de la igualdad o la desigualdad es curioso como se pueden extraer conclusiones compartidas, con independencia del ámbito.
   Todas son conscientes de que son necesarias en la sociedad pero también dicen que a veces tienen la sensación de que se les utiliza según interese porque a veces son tenidas en cuenta y otras, no.
   También reconocen que si normalmente las relaciones son bastante fraternales, las cosas cambian cuando se trata de opiniones contrapuestas porque a muchos, les cuesta aceptar que una "simple" mujer les discuta. Es como si sintieran afectada su hombría por ello. A partir de ahí, algunas dicen tener la sensación de constantes ataques verbales (directos o indirectos) y/o de manipulaciones de otras personas para atacarlas.
  Dicen que les extraña especialmente cuando son el foco de los ataques de quienes consideran a las mujeres necesarias, según para qué claro, sobre todo cuando vienen de otras mujeres. Mujeres a las que se pinta a otras como el enemigo a batir porque claro, poner en entredicho a algunas masculinidades, sigue siendo casi un delito social.
   Pero dicen no entender las dobles varas de medir cuando se trata de las propias parejas de esos especímenes, o de las hijas o de las hermanas.
   Me gusta escucharlas porque lo dicen con risas (están de vuelta) según ellas porque algunos se creen con gran capacidad de manipulación sin darse cuenta de que se ponen en entredicho a ellos mismos, a sus hipocresías, cuando acuden a ellas cuando las necesitan pero quieren desterrarlas por rebeldes o por autosuficientes.
   Afortunadamente son conscientes de que son más los hombres que creen y quieren prosperidad para toda la sociedad y sus componentes que los pretendidos machitos delatados por sus propios miedos e inseguridades. Son pocos pero latosos.
   Desde aquí las animo a todas ellas a seguir hacia adelante.
   A no desistir.
   Nadie dijo que fuera fácil ser mujer en esta sociedad y vosotras lo sabéis.


   "Soy mujer.
   Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de   aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero." (Alejandra Pizarnik).

martes, 24 de septiembre de 2013

BUSCANDO NUESTRO SITIO

   Para algunos, soy conservadora.
   Para otros, demasiado moderna.
   Para algunos, soy demasiado rebelde.
   Para otros, demasiado sumisa.
   Para algunos, soy inferior por ser mujer.
   A otros, mi seguridad les inspira inseguridad
   Lo que yo siento y expreso en este sentido, nos ha ocurrido a todas en un momento u otro de nuestra vida.
   Constantemente expuestas a miradas y opiniones. Y por supuesto a prejuicios.
   Nadie nos advirtió de lo difícil que es, a veces, ser una misma.
   Tener opinión, criterio y decisión propia.
   Una más. Es lo que me considero. Una mujer más en un grupo social como es el de nuestra ciudad en el que hay mucho que hacer para salir adelante.
   Aunque es evidente, soy musulmana. Como miles. Y como miles, creo perfectamente compatible mi fe con mi nacionalidad.
   Siempre he respetado absolutamente las opiniones, creencias, ideologías y gustos de quienes me rodean. Pero muchas veces no he sentido esa reciprocidad. Muchas veces sentía que tenía que justificar o explicar algunas cosas. Nada que no arreglen los años. Y las experiencias.
   Tengo, tenemos, nuestra propia voz.
   Tenemos nuestra propia opinión.
   Representantes, los justos y necesarios. Ni uno más.
   Para mi, y para miles, las normas de Alah, son perfectamente compatibles con las de nuestro país.
   Sin complejos.
   Conforme a las primeras intento regir mi vida, mi forma de entenderla. Es lo que quiero y soy libre, AlhamduliLah, para ello. Las segundas también forman parte de mi día a día, entre otras cosas porque trabajo con ellas.
   Nuestros padres, principales interesados en vernos bien y felices, nos trasladaron desde pequeñas los principios de nuestra religión.
   Pero también que la vida no es ningún camino de rosas y que hay que trabajar duro.
   Muy duro.
   Nos enseñaron a tener nuestra propia opinión y a defenderla con respeto siempre.
   Nos transmitieron las bondades de nuestra fe, como hacen muchos otros padres.
   Me enseñaron, como a muchas, a no agachar la cabeza ante las injusticias (ni ante los injustos) y a intentar combatirlas con todos los medios a nuestro alcance.
   A no permitir que nadie nos levante la mano ni en broma.
   Las musulmanas, como muchas otras mujeres, no nos sometemos a las personas.
   La formación y el conocimiento son fundamentales en nuestro avance social. Son las armas principales para combatir la ignorancia. Y la manipulación. Del tipo que sea y venga de donde venga.
   Sin embargo, como hoy me ha vuelto a recordar una amiga, decía Gandhi que "Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena." Así que no puedo ni quiero consentir que se criminalice a la población musulmana a consecuencia de un comentario difundido en las redes, curiosamente en un primer momento por diarios nacionales muy cercanos a la derecha.
   No entiendo por qué resulta tan fácil generalizar respecto a todo un colectivo que no es responsable de las individualidades ni de los errores que cometen las personas. Cada vez que se hace, surgen miles de salvadores y salvadoras que, inconscientemente, ponen de manifiesto sus prejuicios.
Entérense: Ni las musulmanas tenemos que callar ante ningún signo de malos tratos, ni los musulmanes son potenciales maltratadores.
  
  
  

  
  
  
  
  

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