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jueves, 23 de enero de 2014

NADIE DIJO QUE FUERA FÁCIL

  
   La gente está bastante concienciada con la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito social, laboral, cultural, formacional, etcétera.
   Al menos en teoría.
  Sin embargo la práctica refleja como subyacen en algunos rincones del subconsciente ideas que distan mucho de esa teoría.
   Hablando con varias mujeres acerca de la igualdad o la desigualdad es curioso como se pueden extraer conclusiones compartidas, con independencia del ámbito.
   Todas son conscientes de que son necesarias en la sociedad pero también dicen que a veces tienen la sensación de que se les utiliza según interese porque a veces son tenidas en cuenta y otras, no.
   También reconocen que si normalmente las relaciones son bastante fraternales, las cosas cambian cuando se trata de opiniones contrapuestas porque a muchos, les cuesta aceptar que una "simple" mujer les discuta. Es como si sintieran afectada su hombría por ello. A partir de ahí, algunas dicen tener la sensación de constantes ataques verbales (directos o indirectos) y/o de manipulaciones de otras personas para atacarlas.
  Dicen que les extraña especialmente cuando son el foco de los ataques de quienes consideran a las mujeres necesarias, según para qué claro, sobre todo cuando vienen de otras mujeres. Mujeres a las que se pinta a otras como el enemigo a batir porque claro, poner en entredicho a algunas masculinidades, sigue siendo casi un delito social.
   Pero dicen no entender las dobles varas de medir cuando se trata de las propias parejas de esos especímenes, o de las hijas o de las hermanas.
   Me gusta escucharlas porque lo dicen con risas (están de vuelta) según ellas porque algunos se creen con gran capacidad de manipulación sin darse cuenta de que se ponen en entredicho a ellos mismos, a sus hipocresías, cuando acuden a ellas cuando las necesitan pero quieren desterrarlas por rebeldes o por autosuficientes.
   Afortunadamente son conscientes de que son más los hombres que creen y quieren prosperidad para toda la sociedad y sus componentes que los pretendidos machitos delatados por sus propios miedos e inseguridades. Son pocos pero latosos.
   Desde aquí las animo a todas ellas a seguir hacia adelante.
   A no desistir.
   Nadie dijo que fuera fácil ser mujer en esta sociedad y vosotras lo sabéis.


   "Soy mujer.
   Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de   aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero." (Alejandra Pizarnik).

miércoles, 27 de noviembre de 2013

VIVO


  Vivo en una ciudad, donde los gobernantes se empeñan en dar la espalda a la realidad.
   Prefieren no verla.
   Miran a cualquier otro lado antes que buscar soluciones a las reivindicaciones de la gente. A los   problemas. Lejos de ello, sólo contribuyen a aumentar los que ya existen. Los pobres, cada vez más pobres. Gente a la que le cuesta sangre, sudor y lágrimas dar de comer a sus hijos. Personas cuyo día a día transcurre en un ir y venir constante de administración en administración, en busca de ayuda, porque de una les remiten a otra. Como si fueran pelotas en vez de personas.
  Vivo en una ciudad donde te odian por decir las verdades. Te llaman demagoga por hacerlo. Te crucifican. Propios y ajenos. El sentido de la crítica, evidentemente constructiva, está perdido, en el limbo y lo que a unos nos supone un ejercicio necesario para poder vivir con la conciencia tranquila, es convertido en un objetivo a batir por otros. Cuestión de intereses. Cuestión de miedos.
   Vivo en una ciudad donde se organizan actos contra la violencia de género, contra las desigualdades. Contra las desigualdades entre hombres y mujeres de este supuesto primer mundo; mientras tanto, en el perímetro fronterizo se viven verdaderas atrocidades, cometidas sobre todo contra mujeres, con la vista gorda de los mismos que dicen que las mujeres no estamos solas. No.
Qué va.
Estamos acompañadas de tipos que insultan. Empujan. Pegan. No puedo evitar pensar que podría ser una de ellas. Cuestión de haber nacido unos kilómetros más para allá.
   Vivo en una ciudad donde el dolor ajeno se ha normalizado. Las penas de los demás, resbalan. El conmigo o en mi contra está más de moda que nunca.
   Vivo en una ciudad donde observo atónita que día a día la resignación ante las injusticias nos absorbe.
    Mafalda diría aquello de "paren el mundo que me bajo".
   Yo no me quiero bajar. Se lo debo a mis hijos. A los tuyos. No nos podemos resignar. Prefiero perseverar en los intentos con lo único que tengo, lo único que tenemos: ILUSIÓN
 
  

lunes, 14 de enero de 2013

TENDENCIAS RETRÓGRADAS


   Podría calificarse así algunas de las que están surgiendo a nivel internacional en temas referentes a la mujer. Entre ellas, cabe mencionar los nuevos planteamientos basados en críticas destructivas acerca de lo que hacemos y de lo que no. Opiniones sobre si somos lo suficientemente buenas madres,  sobre trabajar, dejar el trabajo para atender a la familia, tener hijos, no tenerlos, tenerlos pronto, tenerlos tarde, o que los intentos de cambio son causas perdidas no son más que una pequeña muestra de ello.

   Ciertamente son críticas que siempre han existido en todas las sociedades y muchas veces han sido las impulsoras de distintos movimientos revolucionarios. Esta corriente que dará que hablar a lo largo del 2013 viene de un país que se considera a sí mismo adalid del desarrollo social, Estados Unidos,  en el que ese supuesto desarrollo no ha impedido la existencia de la pena de muerte. Incluso su presidente, que saca todo el rédito posible a la imagen de su mujer, prescinde de ellas (nosotras) a la hora de rodearse de asesores. Es más, apenas un 29% de las mujeres norteamericanas se declara partidaria de la igualdad (y feminista por tanto).

Pero lo novedoso y más dañino de esas críticas es que provienen de otras mujeres alimentadas, posiblemente a partes iguales, por una especie de odio o complejo singular a su propia naturaleza y por otro lado por su incapacidad de prosperar por méritos propios. Son los nuevos modelos de ser trepa que algunos avispados (y avispadas) aprovechan para su propio rédito.

Contento estará más de uno.

 ¿Quién mejor para intentar hacer válidas unas críticas que alguien que supuestamente está en el mismo equipo? Mujer contra mujer en el sentido literal de la expresión.

¿Y por aquí, a este lado del mundo? Pues por lo pronto tenemos un gobierno destructor y aniquilador de derechos (porque recortar es un verbo que se les ha quedado pequeño) y que se ceba en la reducción de derechos en general y de los recursos en materia de igualdad con la clara finalidad de retornarnos a las mujeres a la esfera de lo invisible en particular. Sutilmente, claro, y con la connivencia y complicidad de algunas mujeres que miran más por el interés personal que por el general.

 Sin embargo hay una diferencia sustancial y fundamental con respecto a la sociedad anteriormente mencionada y no es otra que el carácter rebelde de la mayoría de las españolas. Bendita rebeldía.  ¿Qué mejor manera de luchar contra aquello que nos intenta oprimir hasta asfixiar que mostrando nuestra disconformidad, reivindicando lo justo y alejándonos progresivamente de la sumisión a la que otros nos pretenden doblegar?

Criticar a las mujeres es un juego relativamente fácil, igual que lo es manipular a unas pocas para que hagan lo que quieren unos cuantos. Ser mujer con todo lo que ello conlleva es el verdadero reto.
 
 

lunes, 7 de enero de 2013

TAN LEJOS, TAN CERCA


Cualquier lucha suele dejar tras de sí víctimas. Algunas emocionales. Otras mortales. La lucha por la igualdad no es en absoluto ajena a ello. En algunas partes del mundo se nos sigue considerando, a las mujeres, poco más que objetos a disposición de cualquiera que quiera hacer uso y abuso de nosotras ante la mirada pasiva de la mayoría, que lo ha asimilado como algo habitual. Como algo contra lo que no se puede hacer nada. A veces son usos implícitos y sutiles. Otras, violentamente explícitos. Y lo que es peor aún, suponen para determinados individuos una lección de quién manda.

En algunas partes del mundo, las mujeres luchamos por cobrar lo mismo cuando desempeñamos el mismo trabajo. En otras, por poder conducir. Algunas pedimos igualdad de oportunidades…. A fin de cuentas, todas esas reivindicaciones no son, ni más ni menos, que un grito con el que se pide respeto.

La joven india muerta estos días como víctima de la violación a la que le sometieron seis bestias es un ejemplo de esa lucha que llevan a cabo tantísimas mujeres en el mundo. Luchar por poder salir a la calle sin miedo. Tan simple. Tan complicado. Lo que le ocurrió a la paquistaní Malala hace unos meses, también. En Estados Unidos, también suceden este tipo de hechos, el más reciente, la violación de una menor por parte de varios componentes de un equipo de fútbol. Y nisiquiera hace falta irnos tan lejos. Recién estrenado el año ya tenemos que lamentar el fallecimiento en nuestro país de una mujer que ha perdido la vida degollada por quien se creía su legítimo dueño.

A veces hay quienes incluso pretenden subestimar y ridiculizar a las mujeres y a todas las personas que creen en la igualdad porque existen problemas más importantes. Como si la lucha por una igualdad efectiva entre todas las personas no fuera también importante y fundamental para el desarrollo social de cualquier pueblo.
Hoy, posiblemente más que ayer, es imprescindible que nos erijamos en defensoras y defensores de la igualdad en la sociedad y luchemos, cada cual en la medida de sus posibilidades, para dotar a la sociedad de una base más sólida y firme; una base que debe construirse desde la igualdad y para la igualdad.


Ante los que, en cualquier parte del mundo, continúan despreciando a las mujeres e intentando utilizarlas y manipularlas para su propio beneficio, sólo cabe que día a día esas mujeres tengan claras sus propias ideas, convicciones y decisiones, y sean más trabajadoras, luchadoras y constantes que nunca para poder alcanzar el objetivo del que todos nos beneficiaremos: el de la igualdad.


Frente a las personas que critican con el único afán de alimentar la desgana y la desilusión, sólo cabe hacer oídos sordos y continuar trabajando para demostrarles su error.
Porque de lo que no se es consciente muchas veces es de que los ultrajes, sean del tipo que sean, fomentan la rebelión de muchas mujeres que acaban sacando fuerzas aun cuando creían que ya no las tenían para seguir luchando. Por ellas. Por todas. Por todos en definitiva.

 

 

viernes, 7 de septiembre de 2012

Mujeres difuminadas por los siglos...

S. XXI: Socialmente hay quienes insisten en fomentar la idea de la sumisión de las mujeres musulmanas, ignorando grandes protagonistas de la Historia como  Aixa Bint Muhammad Aben Al-Ahmar (o Fátima, según algunos autores),  apodada «la Horra» («la Honesta»), reina de Granada, esposa de Abu Hasan (Muley Hacem) y madre de Boabdil, vivió en la segunda mitad del siglo XV. Procedía de la familia real de Granada, gozaba de considerable patrimonio y prestigio por sí misma y fue, sin duda, una de las personalidades femeninas más célebres de la historia de Al-Andalus, participando activamente en la resistencia de Granada contra los Reyes Católicos.  La leyenda le atribuye la famosa frase de recriminación contra su hijo: "Llora como mujer lo que no supiste defender corno un hombre".
Durante unos veinte años fue la sultana consorte de Abu Hasan, con el que tuvo dos hijos varones, Boabdil y Yusuf, y una hija llamada también Aixa. Pero el sultán se enamoró de una esclava cristiana llamada Isabel de Solís, que tomó el nombre de Soraya al convertirse al Islam, y con la que tendría dos hijos varones, hasta tal punto que acabó por desbancar a Aixa de la condición de sultana y confinarla en habitaciones menos regias.
Hacia 1484, los celos, la rivalidad entre Aixa y Soraya, el temor por la sucesión de sus hijos, junto con la desconfianza ante las intenciones del sultán, instaron a Aixa a participar, con la facción aristocrática de los Abencerrajes, en una conspiración para destronar a su esposo y poner en su lugar a su hijo Boabdil. Tras liberar a éste de una de las torres de la Alhambra, donde su padre lo tenía preso, Aixa incitó a Boabdil y su hermano Yusuf a huir a Guadix, donde el primero fue proclamado rey. Poco después, tras una sangrienta guerra civil, el 5 de julio de 1482, Boabdil era proclamado rey de Granada. Aixa volvió a intervenir con tenacidad y firmeza en 1483, cuando su hijo cayó prisionero de los cristianos en la batalla de Lucena, y ella negoció su liberación. Poco se sabe de su vida en los siguientes años, pero debió de seguir -y de implicarse muy de cerca en los agitados y decisivos acontecimientos que estaban teniendo lugar en Granada: las pretensiones al trono de El Zagal, su cuñado, y el hostigamiento constante de las tropas cristianas. Aixa se convirtió en el alma de la resistencia contra éstas.
Cuando la ciudad se rindió a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492, Aixa partió al exilio con su hijo, primero al señorío de Andarax, en la Alpujarra, y después, en octubre de 1493, a la ciudad marroquí de Fez, donde seguramente le sobrevendría la muerte.
Mujer enérgica y de carácter fuerte y acusada personalidad, el retrato que de ella hacen las fuentes castellanas es el de una persona de arrebatos pasionales y genio viril. En realidad, fue una mujer capaz de tomar importantes decisiones que influyeron en la evolución política del reino, con el fin de asegurarse la sucesión de su hijo primogénito al trono de la Granada nazarí. En suma, Aixa luchó por sus derechos y los de sus hijos con una firmeza inusual en una mujer del siglo XV, una lucha que la literatura romántica convirtió en un drama de pasiones, celos y venganzas...
¿Por qué no se recordará a mujeres como ella?




domingo, 27 de mayo de 2012

Amanece...que no es poco


     ¿Alguna vez has visto la inmensidad del cielo o la del mar y te has dado cuenta de lo insignificante que realmente somos?
    Seguro que sí.
    Y,  sin duda tanto el amanecer como el anochecer son dos momentos preciosos de nuestros días por lo que son y por lo que suponen. 
     Es una experiencia realmente maravillosa contemplar cómo, pase lo que pase, el sol siempre sale para tod@s nosotr@s, con un nuevo día por delante en el que estudiar, trabajar, luchar por nuestros ideales,reir, llorar, conversar, discutir y, en definitiva: VIVIR. 
     Cada cual a su manera

 Pocas cosas son realmente importantes y trascendentes en nuestras vidas y por tanto, pocas son las que merecen ser tratadas como algo fundamental. 
 Tanto los buenos como los malos momentos, pasan aunque siempre quede su recuerdo.
Cada amanecer es una nueva oportunidad para ser mejores personas, con los demás y con nosotr@s mism@s. 

miércoles, 25 de mayo de 2011

LA BALANZA

  Como muchas personas, a veces necesito escribir lo que pienso y siento para desahogarme y reflejar, negro sobre blanco, todo lo que se me pasa por la cabeza.
   Los últimos días han sido especialmente ajetreados debido a las elecciones municipales. La formación política a la que pertenezco, CABALLAS, concurría con la mayor de las ilusiones y ansias por reflejar y materializar todos nuestros ideales en forma de gestión política. Pero lamentablemente, no ha podido ser y así, tendremos que hacernos a la idea de que los próximos cuatro años seremos oposición. Eso sí: el principal grupo de la oposición.
   Me quedo con las maravillosas tardes que hemos pasado haciendo campaña y pidiendo el voto por distintas barriadas, un espacio de tiempo que me ha servido para conocer más y posiblemente mejor, a los compañeros y compañeras de este viaje en busca de una Ceuta mejor.
   Pero no podré olvidar tampoco todo los ataques de los que hemos sido objeto. Cualquier argumento y crítica falaz han sido utilizados para intentar desacreditarnos socialmente y evitar que obtuviéramos mejores resultados.
   Tampoco voy a olvidar las lágrimas en los ojos de mis compañeros y compañeras la noche del 22-M.
   Ni las mías, con lo fuerte que me creía.
   Me he perdido el momento en el que a Yassin, mi hijo mayor, se le ha caído la primera muela.
   Tampoco estaba en el momento en que Mohamed, el pequeño, se cayó y se hizo una pequeña brecha en la rodilla.
   Espero que cuando crezcan, sepan perdonarme por todo el tiempo que les robo para invertirlo en intentar hacer de esta ciudad, junto a otros y otras caballas, un lugar donde ellos y los de su generación puedan tener un futuro más digno.
   Espero perdonarme a mi misma por ello.
   Aún así, la balanza sigue más llena de ganas de trabajar y luchar que de desilusión y decepción.
   Afortunadamente.

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