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lunes, 29 de septiembre de 2014

CELEBRAR LA BARBARIE


    El gobierno del PP se empeñó y empecinó en crear un invento llamado Fundación Crisol para “celebrar” la llegada de los portugueses en 1415 a Ceuta. Una fundación que pese al compromiso inicial del gobierno, nos cuesta dinero a todos los ceutíes. Una mentira más a su larga lista de despropósitos.

   Una fundación absolutamente desacertada e inapropiada puesto que persigue preparar los actos con los que algunos de sus afines, los más radicales, puedan regocijarse en 2015 de la destructiva llegada de los lusos. Esto no significa que los portugueses no aportasen nada positivo, pero hay que tener en cuenta que también lo hicieron durante siglos las civilizaciones y culturas que habitaron Ceuta. Sin embargo no parece existir en el gobierno la intención de celebrar el paso de los griegos, fenicios o árabes que influyeron en la ciudad que tenemos hoy en día. Pero mejor no dar ideas, que con lo que le gusta a este gobierno crear inventos en los que enchufar a sus compromisos, son capaces de sacarse de la manga cualquier cosa. Cualquier cosa que no sea en beneficio de toda la población evidentemente.

   Es injusto, histórica y socialmente recordar sólo parte de nuestra historia y dejar al antojo de quien gobierne la fecha a celebrar.   
    El supuesto fin último de esta fundación, sigue siendo conmemorar el VI centenario de la llegada del reino de Portugal a Ceuta. Sin embargo, para ese viaje no hacían falta tantas alforjas. Y si lo que se pretende, es conmemorar, que a fin de cuentas es recordar o hacer memoria no era necesario ni herir sensibilidades destacando sólo una parte sangrienta de nuestra historia ni tocarnos tanto el bolsillo. Resulta indignante que pretendan vendernos como acción civilizada la cruel e indiscriminada matanza que aquí se produjo.

   No deja de ser el empeño en disfrazar con bonitas palabras, muy al estilo del Sr. Vivas, ese recuerdo de la llegada portuguesa a nuestra ciudad para producir charcos de sangre y destruir. Matanza y destrucción a diestro y siniestro de toda la riqueza que había en esa época. Una riqueza cultural, económica y social lograda después de siglos de estancia de otros pueblos. Resulta sorprendente que hasta se pretenda el respaldo del Congreso para semejante actividad buscando el respaldo de este acto como “acontecimiento excepcional de interés público”. Para esto sí hay prisas. Para buscar medidas que nos favorezcan a todos los ceutíes, otro día.

   Curiosamente, el V centenario de esa conquista portuguesa (o de la ocupación forzosa donde se eliminó a golpe de machetazos a los pueblos que aquí vivían) no se celebró. Sólo hay que tirar de hemerotecas o leer la opinión al respecto del cronista oficial de nuestra ciudad, que tan bien conoce la historia local. Pero como él mismo dice en uno de sus escritos respecto a quienes tienen mucho que aportar culturalmente a cualquier actividad: “sólo se acuerdan de nosotros cuando no hay dinero” por lo que no es muy difícil concluir que ni siquiera se han tenido en cuenta sus opiniones.

   Como perfectamente exponía en su día el sr. Barceló: ¿qué mejor memoria que divulgar las crónicas y obras medievales que se refieren a Ceuta, ya sean las de Al-Idrisi, Al Bakri o Al-Ansari; como las de Ibn Acnín, Zurara, La Salle o Pisano?

 

 

viernes, 26 de septiembre de 2014

 
Decía Ibn Hazm: "La verdad es la verdad, aunque todo el mundo se alce contra ella. Y el error es error, aunque todo el mundo lo practique"
 
 
 
 
 

lunes, 22 de septiembre de 2014

"Y HABLÓ LA JUSTICIA"


 Y hablo la justicia.
Y hablo y dejo claro que el PP que gobierna rodillo en mano y el resto de grupos políticos que prestaron su complicidad para silenciarme no tenían razón.
No tenían ni razón ni argumentos objetivos pero aún así pactaron y acordaron llevar a cabo una injusticia.
Una injusticia tan grande y grave como privar del derecho de expresión y participación política y control de la acciones del gobierno a alguien absolutamente legitimado y cuyo mayor "delito" fue decidirse a salir de un grupo, excesivamente cercano al gobierno, y con una forma de entender la política que cada vez compartía menos.
Es claro y evidente que no tenía ni tengo los mismos recursos que el gobierno y quienes les bailan el agua para manipular la información ni su repercusión mediática. Tan evidente como que se decidieron a violar un derecho fundamental  constitucional sin que se inmutasen.
Les daba igual.
Se lavaron las manos como Poncio Pilatos y siguieron con sus rutinas y sus vidas mientras yo revisaba toda la jurisprudencia que caía en mis manos.
En un gesto absolutamente propio de gobiernos dictatoriales y déspotas, al estilo de la inquisición, decidieron que merecía la hoguera.
La hoguera del silencio.
La de las instrucciones soterradas para dificultarme el acceso a cualquier tipo de información.
La de la frialdad que debe dar creerse imbuido de una sabiduría divina en todos los ámbitos.
La hoguera de las tarántulas, serpientes, buitres, dinosaurios y demás animales de la fauna política local.
Sin embargo, me enseñaron que cuando uno cree tener razón debe siempre defenderla con todos los mecanismos a su alcance.
A pesar del esfuerzo, del sacrificio o de los malos ratos, vale la pena.
Y especialmente vale la pena por todas aquellas personas que, desinteresadamente, me han apoyado siempre a través de muestras de confianza diarias, algo que, en política, no suele ser muy habitual.
Y eso, es algo que no tiene precio.

lunes, 21 de julio de 2014

#25JCEUTACONPALESTINA


  Hoy recupero un artículo de opinión que escribí hace casi dos años y que lamentablemente, está de plena actualidad:

La industria armamentística está de enhorabuena.
No conoce crisis. Todo lo contrario.
Los productores de armas se embolsan cifras astronómicas anualmente. La inversión de los países en todo tipo de armamento, a través de sus ministerios de defensa, es una especie de puesta en escena por demostrar quiénes son los más gallitos del corral. Aunque claro, son datos que no se suelen difundir para escandalizar lo menos posible y para evitar las críticas en cuanto a la inversión que se hace con el dinero de todos (ya saben, el concepto de correcto e incorrecto que tienen algunos).

Asistimos a tiempos en los que vemos morir de manera totalmente injusta a muchas personas inocentes y esto se nota especialmente en los países en conflicto: Siria, Birmania o Palestina están siendo aniquiladas del mapa mundial frente a la pasividad de la comunidad internacional.

¿Recuerdan cuando millones de españoles salimos a las calles a pedirle a Aznar que no interviniera en el ataque a Irak? Repudiamos los asesinatos masivos de inocentes que sumieron un país bastante desarrollado en el peor y más oscuro de los pozos del que los expertos dicen que tardarán décadas en salir. ¿Quién asumió tan alto coste por encontrar unas armas que, desde el principio, los atacantes sabían que no existían? Pocos son los valientes que se enfrentan a los poderosos asumiendo el riesgo de las consecuencias negativas para hacer valer la justicia social. Y pocos son los países que alzan sus voces frente a los crímenes contra la humanidad que están ocurriendo en pleno siglo XXI. No ocurre igual con las personas, que afortunadamente sí se atreven a salir a protestar y a manifestarse ante las injusticias.

 
Tanto en Siria, Birmania como en Palestina están muriendo inocentes, se destruye la prosperidad de esas tierras y de esas personas impunemente. Las mujeres son violadas y vejadas. Los niños y niñas son brutalmente despojados de sus vidas. Los ancianos y ancianas son pisoteados. Pero aún así, la población resiste. Son el mejor ejemplo de lucha y fe que conozco y que me hacen relativizar muchas de las preocupaciones que nosotros podamos tener en nuestro día a día. Su única esperanza es continuar con vida, luchar y confiar en que algún día no muy lejano la paz y la justicia  triunfarán.

Paradoja indignante resulta saber que la acción genocida ideada por el Ministro de la Crueldad (también conocido como  Ehud Barak), y que peligrosamente ostenta la responsabilidad militar, se denomina “pilar defensivo”. El genocidio no puede excusarse tan vilmente. Justificar el asesinato indiscriminado de niños y niñas, población civil e inocentes mediante el prepotente argumento de la “defensa propia” es tan repugnante y asqueroso como mirar hacia otro lado sin inmutarse y sin que un ápice de sentimiento aflore en los corazones.
Toda aquella persona que haya sentido plenitud en su alma ante el nacimiento  de una sonrisa infantil y la haya sentido en sus brazos debería sentir dolor ante unos cadáveres calcinados que no llegan ni al primer año de vida. Y si no es así lo más probable es que se compartan los argumentos del Ministro de la Crueldad, justificando estos asesinatos, en que la conciencia al igual que las ideas permanecen anestesiadas.

Sin embargo, la anestesia de las ideas tiene cura, mientras que la anestesia de la conciencia afecta gravemente al hecho de ser una persona de bien.

Tal vez por eso no nos resignamos. Sentimos el dolor de las personas sirias, birmanas y palestinas como un dolor propio. Porque sentir el dolor ajeno es lo que nos hace humanos deberíamos ponernos en la situación de quienes están sufriendo y pensar ¿qué haríamos si los de las imágenes fuesen nuestros hijos?
Para que las conciencias no se mantengan eternamente anestesiadas es importante acudir a la concentración del próximo viernes 25 a las siete de la tarde en la Plaza de los Reyes para solidarizarnos con aquellos que son bombardeados y asesinados sin ningún tipo de miramiento.
Es lo mínimo que podemos hacer para no ser cómplices mediante el silencio de las injusticias que se están cometiendo especialmente en Palestina.

lunes, 17 de febrero de 2014

5490

Mirar hacia el norte como objetivo. Buscando ese norte.
A las espaldas, una mochila con algo de ropa y algo de dinero.
Un móvil tal vez.
Y por supuesto el amor de la familia. De los amigos. De la tierra en la que nacieron y que es demasiado estéril para ofrecer apenas alimento a alguien joven y fuerte con toda la vida por delante. O por detrás. Según se mire.
Y así empieza la Odisea.
La odisea en África. Más real y cruel que la de Homero sin duda.
Buscando la libertad. Encontrando, la muerte.
Odisea que supone atravesar zonas geográficas que no se habían ni imaginado. Ni conocido su existencia hasta que dejan sus huellas en ellas. Montañas, ríos, zonas áridas. Frío. A la intemperie. Dejando casi de lado a veces hasta la propia dignidad. A veces humillados. Vilipendiados. Utilizados. Explotados.
Desconociendo idiomas y aprendiendo algunas palabras sobre la marcha.
No importa.
Valdrá la pena si pueden llegar a ese mundo donde las personas son civilizadas. Donde se respetan los derechos de los seres humanos. Donde las sonrisas y los gestos amables abundan. Donde algún día encontrarán la oportunidad de trabajar en lo que sea. Y desde donde podrán hacer felices a sus familias cuando reciban sus noticias.
Luchar por la dignidad no es malo.
Lo malo es perderla dando la espalda al que te necesita.
Escurriendo el problema.
Mirando para otro lado.
Mientras tanto aquí, a este otro lado de África, los supuestos protectores de la dignidad del ser humano y de sus derechos cruzan los dedos porque pase pronto el temporal. El de las críticas. El del cuestionamiento. Si no estás de acuerdo te tachan casi de antipatriota. De querer sacar rédito (¿qué rédito se puede sacar a unas muertes?).
Y te dicen, quienes piensan que bastante tenemos con nosotros mismos como para aceptar a nadie más, que te los lleves a tu casa. A mi casa. Obviando que mi casa, la que comparto con ellos, es Ceuta. Es España. Es Europa. Y en esta mi casa, me parece terrible que busquemos argumentos para justificar muertes antes que hacer autocrítica y depurar responsabilidades.

5490 son los kilómetros que separan Camerún de Ceuta. 5490 kilómetros mirando hacia el norte, dejando todo atrás. Viajando por selvas, de las de verdad. Por montañas y desiertos que acaban en el mar. 5490 kilómetros caminando. Buscándose la vida para subsistir. Y para alcanzar el sueño. Aunque solo sea por unos segundos.
Y a 5490 kilómetros, alguien, una madre, unos hermanos, unos amigos, esperando noticias que anuncien que finalizó la odisea. La odisea africana en busca de algo mejor…
Sin saber que esa llamada, nunca llegará.





lunes, 10 de febrero de 2014

NOSOTROS Y VOSOTROS

   Este es un artículo de opinión que redacté en septiembre de 2010. Sigo viéndolo a la orden del día, por desgracia.
....
   Hoy escribo sobre algo que tenía pendiente y que me han pedido en reiteradas ocasiones. Personalmente, no considero necesario que parte de la población de Ceuta, la musulmana, tenga que estar constantemente reivindicando el país de su nacionalidad, pero también comprendo su hartazgo de tener que estar haciéndolo constantemente. Dudar de la nacionalidad de unos porque tienen el mismo origen étnico que otros que están al otro lado de la frontera puede acabar creando mucho recelo. En parte, y forzando la empatía, puede hasta resultar comprensible que exista cierta ignorancia y que existan ciertos estereotipos, pero la ignorancia no puede ser la excusa que sirva para segregar a la sociedad ni para amparar o justificar falsos miedos, a veces utilizados incluso para obtener rédito político.
Resulta, por ejemplificadora, incluso para enmarcar, la expresión: “yo soy español y tú musulmán”, y tan a gusto que se queda el que la suelta. Como si ser español fuera una religión o musulmán fuera una nacionalidad. Hartar harta tener que estar constantemente explicando las diferencias entre un concepto y otro. Pero es necesario hacerlo. Imprescindible casi. Todo sea por intentar mejorar la convivencia entre toda la ciudadanía y por hacer conscientes a los unos, de que es difícil que la toda la ciudad progrese sin los otros.
Sin pretender ser victimista, ¿es posible que todas las personas que tengan un mismo origen sólo tengan en común cualidades negativas? Supongo que hay que ser “cortito”, y no me refiero a la estatura de nadie, para pensar de esa manera tan cuadriculada. Obviamente, haber hay de todo en todas partes.
Pero lo importante, es que “nosotros” y “vosotros” formamos parte de un todo, en este caso, ese todo es una ciudad. Es innegable que algunos de nosotros os miramos con recelo y desconfianza a vosotros. Igual que lo es que algunos de vosotros nos miráis con desprecio y sentimiento de superioridad a nosotros. Los unos se cruzan con los otros a diario, a veces se miran con ese recelo, a veces se saludan, a veces se critican (a la espalda por supuesto) y raras veces se halagan. Los unos y los otros, saben que, la mayoría de las veces, no tendrán más remedio que interactuar y relacionarse con “ellos” en el día a día, en la calle, en el trabajo, en los colegios, en las cafeterías, en las administraciones….pero casi siempre, con una especie de límite o frontera mental que fijan las mentes de unos y otros. A veces, algunos pocos consiguen romper esos límites y relacionarse de verdad con los otros, con el “peligro” que ello puede conllevar para la convivencia con los suyos.
Espero que antes que después, seamos conscientes de lo importante que es aceptar la naturaleza heterogénea de la ciudadanía, aceptarse unos a otros con sus virtudes y defectos sin perder de vista el objetivo: una ciudad mejor para tod@s, especialmente, para las próximas generaciones.

domingo, 24 de noviembre de 2013

ATORMENTADAS

"Me atormenta pensar que mientras estoy aquí, puede que a ti te estén pegando.
Me atormenta saber que mientras estoy aquí, tú convives con el y con el miedo. Con miedo a que te insulte. Con miedo a que te desprecie. Con miedo a que te pegue otra vez.
Me atormenta pensar que no te atreves a poner punto final. A dar el paso. Aunque estoy dispuesta a caminar junto a ti. Me atormenta que pienses que estás sola, porque no lo estás. Me atormenta que, además, haya conseguido que pienses que no sirves para nada más que para soportarle. Me atormenta pensar que mientras escribo, tal vez, tú, tienes miedo a vivir.
Se que, por desgracia, no tod@s te apoyarán.
Pero la mayoría lo haremos.
Hoy.
Siempre.
Cuenta conmigo. Cuenta con nosotr@s"
 
 
 

domingo, 17 de noviembre de 2013

OLVIDADOS


   Hay capítulos de la historia que, por diferentes motivos, parecen condenados al olvido. Sin embargo, mientras haya quienes los recuerden no perecerán definitivamente.

   Tal es el caso de los bisabuelos, abuelos y padres de miles de ceutíes que formaron parte de las fuerzas regulares indígenas. Personas que se vieron en el frente de batalla durante la Guerra Civil para matar o morir. Eran carne de cañón, escudos humanos y por eso se les situaba en la primera línea de fuego. Muchos de ellos no habían visto un arma en su vida. Eran jornaleros en sus respectivos pueblos tal y como se apuntaba en sus hojas de filiación, poco antes de reseñar el color de su piel,  su edad o su religión (mal denominada mahometana en esas fichas)

    Paralelamente, sus mujeres, más olvidadas que ellos si cabe, tuvieron que sacar adelante a sus familias como podían. Desde trabajar en las casas de los señores, en las fábricas a coser para sacarse algunas perras.

    La situación no mejoró cuando regresaron sus maridos (los que regresaron) muchos de ellos mutilados o con impedimentos físicos para volver a trabajar después de haber servido a la patria durante décadas. Fueron literalmente usados para combatir cruelmente y sin importar el resultado a quienes les dieron un arma y los pusieron a luchar en una guerra que no era la suya.

   Quienes no regresaron dejaron viudas e hijos a los que la realidad daba la espalda con pensiones, en el mejor de los casos, indignas para quienes habían dejado sus vidas en el frente. Pensiones que ni se revalorizaban. Estas, y algún que otro pequeño acto público absolutamente insuficiente fue todo lo que les quedo. Ni bastones de oro ni reconocimientos.

El día a día de quienes volvieron, los condenaba al ostracismo absoluto.

Al  chabolismo.

A la pobreza absoluta.

A la dependencia de la buena voluntad, de la caridad y de la beneficencia. De nada servían las condecoraciones ni las medallas de sufrimiento por la patria en esos tiempos. Al menos no a los indígenas.


   Sin embargo, nos transmitieron de generación en generación sus vivencias. Sus penurias y desgracias. Pero si hay algo que nos han transmitido a muchos, es su espíritu de lucha. Su superación diaria. La suya y la de sus viudas que son auténticos ejemplos de que cuando no se tiene nada que perder, sólo queda el esfuerzo para salir adelante.


   Su experiencia no debe caer en saco roto.

   El respeto a sus memorias, tampoco.

martes, 24 de septiembre de 2013

BUSCANDO NUESTRO SITIO

   Para algunos, soy conservadora.
   Para otros, demasiado moderna.
   Para algunos, soy demasiado rebelde.
   Para otros, demasiado sumisa.
   Para algunos, soy inferior por ser mujer.
   A otros, mi seguridad les inspira inseguridad
   Lo que yo siento y expreso en este sentido, nos ha ocurrido a todas en un momento u otro de nuestra vida.
   Constantemente expuestas a miradas y opiniones. Y por supuesto a prejuicios.
   Nadie nos advirtió de lo difícil que es, a veces, ser una misma.
   Tener opinión, criterio y decisión propia.
   Una más. Es lo que me considero. Una mujer más en un grupo social como es el de nuestra ciudad en el que hay mucho que hacer para salir adelante.
   Aunque es evidente, soy musulmana. Como miles. Y como miles, creo perfectamente compatible mi fe con mi nacionalidad.
   Siempre he respetado absolutamente las opiniones, creencias, ideologías y gustos de quienes me rodean. Pero muchas veces no he sentido esa reciprocidad. Muchas veces sentía que tenía que justificar o explicar algunas cosas. Nada que no arreglen los años. Y las experiencias.
   Tengo, tenemos, nuestra propia voz.
   Tenemos nuestra propia opinión.
   Representantes, los justos y necesarios. Ni uno más.
   Para mi, y para miles, las normas de Alah, son perfectamente compatibles con las de nuestro país.
   Sin complejos.
   Conforme a las primeras intento regir mi vida, mi forma de entenderla. Es lo que quiero y soy libre, AlhamduliLah, para ello. Las segundas también forman parte de mi día a día, entre otras cosas porque trabajo con ellas.
   Nuestros padres, principales interesados en vernos bien y felices, nos trasladaron desde pequeñas los principios de nuestra religión.
   Pero también que la vida no es ningún camino de rosas y que hay que trabajar duro.
   Muy duro.
   Nos enseñaron a tener nuestra propia opinión y a defenderla con respeto siempre.
   Nos transmitieron las bondades de nuestra fe, como hacen muchos otros padres.
   Me enseñaron, como a muchas, a no agachar la cabeza ante las injusticias (ni ante los injustos) y a intentar combatirlas con todos los medios a nuestro alcance.
   A no permitir que nadie nos levante la mano ni en broma.
   Las musulmanas, como muchas otras mujeres, no nos sometemos a las personas.
   La formación y el conocimiento son fundamentales en nuestro avance social. Son las armas principales para combatir la ignorancia. Y la manipulación. Del tipo que sea y venga de donde venga.
   Sin embargo, como hoy me ha vuelto a recordar una amiga, decía Gandhi que "Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena." Así que no puedo ni quiero consentir que se criminalice a la población musulmana a consecuencia de un comentario difundido en las redes, curiosamente en un primer momento por diarios nacionales muy cercanos a la derecha.
   No entiendo por qué resulta tan fácil generalizar respecto a todo un colectivo que no es responsable de las individualidades ni de los errores que cometen las personas. Cada vez que se hace, surgen miles de salvadores y salvadoras que, inconscientemente, ponen de manifiesto sus prejuicios.
Entérense: Ni las musulmanas tenemos que callar ante ningún signo de malos tratos, ni los musulmanes son potenciales maltratadores.
  
  
  

  
  
  
  
  

lunes, 13 de mayo de 2013

RADICAL Y YO SIN SABERLO...

   Acabo de leer con relativo asombro que en el programa de Ana Rosa Quintana de esta mañana han comentado que el fracaso escolar en Ceuta se debe a que los padres y madres musulmanes envían a sus hijos a escuelas coránicas para inculcarles el radicalismo.....Mi asombro es relativo porque por desgracia ya tenemos casi asumido que cada cierto tiempo surge algún comentario o debate sensacionalista con respecto a la población musulmana.
   Es lo que tiene la ignorancia, que es muy atrevida. En este caso lo es tanto, tanto, que les es indiferente la contribución a la imagen social que se puede hacer cualquier ciudadano o ciudadana de las personas musulmanas ¿o tal vez sea intencionado?
   Imagínense el mismo comentario, relativo a que el fracaso escolar en Ceuta se debe a que los padres y madres musulmanes envían a sus hijos a escuelas coránicas para inculcarles el radicalismo, cambiando escuelas coránicas por iglesias o catequesis. Qué barbaridad ¿verdad?
  Supongo que lo complicado sería indagar realmente en los motivos de ese fracaso, cosa que muchos profesionales llevan años haciendo, o pedirles su opinión al respecto.
  Supongo que tampoco sería agradable decir que el gobierno del Partido Popular, tanto el local como el nacional, no se implican tanto como deberían en el grave problema del fracaso escolar que tenemos en Ceuta.
   Y supongo que tampoco interesará decir que los padres y madres musulmanes se preocupan por la educación de sus hijos e hijas tanto como cualquier otro, tal vez por eso son muchos los que realizan actividades extraescolares buscando la ampliación y el refuerzo de su formación. Y por supuesto sin perjuicio de que incidan en la ampliación de conocimientos de su fe fundamentalmente para no perder su identidad, ¿o es que está mal visto ser español y musulmán?
  Flaco favor nos hacen  a toda la sociedad este tipo de comentarios emitidos en medios de comunicación porque sólo reflejan los prejuicios elevados a la enésima potencia y refuerzan los que ya existen.
  Es muy cansino tener que rebatir cada dos por tres comentarios basados en prejuicios de quien los emite pero hay cosas ante las que una no puede ni debe callar nunca, bajo ningún concepto.
   Quien se dedica a informar, debería informarse de la realidad antes de lanzar acusaciones burdas y no dejarse llevar por tópicos que no conducen a nada bueno. Y es una auténtica estupidez, además de un atrevimiento, confundir una fe absolutamente pacífica con radicalismo.
    Radical y yo sin saberlo...

jueves, 7 de marzo de 2013

LUCHADORAS

Trabajadoras. Valientes. Organizadas.Organizadoras.Sacrificadas....la lista de adjetivos que podría atribuir a las mujeres que conozco no tiene fin. Es tan larga como detractores tenemos quienes creemos en la igualdad. 
Porque los tenemos.Además de diferentes estilos: Desde quienes abiertamente reconocen estar convencidos de que las mujeres no servimos más que para traer hijos al mundo a quienes de modo sutil e hipócrita dicen creer en la igualdad pero sus actos demuestran lo contrario.
 Y aún así nosotras no nos doblegamos. Somos resistentes. Pacientes. Conscientes de que algún día llegará la igualdad que reclamamos y que no es más que la que por justicia nos corresponde.
Si tuviera que utilizar sólo una palabra, sin duda sería luchadoras. Para ello es fundamental la complicidad entre nosotras y la unión en su defensa. En la defensa de aquello que sólo puede beneficiar a toda la sociedad y que, aunque tarde en llegar, merece la pena luchar y soñar con ese ideal.
A fecha de hoy,7 de marzo de 2013, no hemos avanzado tanto como deberíamos. Ni como quisiéramos. Siguen existiendo prejuicios que desmontar. Derechos que reivindicar. Desigualdades que denunciar....
La lucha sigue estando viva. Más viva que nunca. Sigue siendo imprescindible. Solo nuestro sacrificio podrá permitir que otras se encuentren el camino un poco más andado. Por ellas y por tod@s sólo nos queda seguir adelante. 
Seguir caminando y si no existe sendero...inventarlo.
 
  

jueves, 21 de febrero de 2013

21-F, día internacional de la lengua materna


    Hoy se celebra, internacionalmente, el día de la lengua materna desde que en 1.999, la UNESCO, proclamó el día internacional del idioma materno para promover el reconocimiento y la práctica de las lenguas nativas.


  Los expertos y expertas en la materia, dicen que “desde que el ser humano empezó a hablar, unas 30.000 lenguas han desaparecido”, y que, en la actualidad, “de las 6.000 o 7.000 lenguas del mundo, unas 3.000 están en peligro de extinción”. Además de ello, la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos indica que: “toda comunidad lingüística tiene derecho a usar su lengua y a mantenerla y potenciarla en todas las expresiones culturales”, por lo que hay que defender el derecho a hablar la lengua materna, al igual que a apreciarla.
    En Ceuta, la mitad de la población local hablamos (también) el árabe porque fue lo primero que escuchamos durante nuestros primeros meses de vida, porque es una de las lenguas con la que nos identificamos y porque lo usamos habitualmente. Lo utilizamos para comunicarnos y para expresarnos, porque es un valor añadido de nuestra cultura y porque ninguna persona debería perder algo que forma parte de su identidad.
    Aún así, y por diferentes motivos, en muchas ocasiones sobre el árabe ceutí se ciernen las sombras de la sospecha y la de los complejos. La sombra de la sospecha, amparada en el miedo a lo que se ignora, hace que haya quienes creen intuir y prever una serie de absurdas y ridículas conspiraciones cuyo detonante es que tenemos un habla similar al que se utiliza en el norte del país vecino.
    A partir de ahí comienzan las confusiones, tergiversaciones y manipulaciones siempre carentes de otro fundamento más que el miedo y es que la ignorancia es muy atrevida.
     En cuanto a la sombra de los complejos hace que lejos de que todos, sin excepción ni fisuras, nos sintamos orgullosos de la riqueza y de la diversidad cultural de Ceuta hay quienes sienten cierto complejo de inferioridad con el resto de españoles. Lo que es y debería ser tratado como una peculiar fortaleza de la población ceutí, muchos lo ven como una debilidad, y suele ser uno de los motivos que ocasionan que haya quienes tengan que estar constantemente reivindicando su nacionalidad.
   Además de ello, muchas veces se ha intentado culpabilizar a la lengua materna del fracaso escolar de muchos chicos y chicas de nuestra ciudad. Evidentemente, si hablar el árabe ceutí fuese motivo de fracaso, ninguna persona que la hable habría podido formarse, con lo que ese argumento cae por su propio peso, y muchas veces, se pierde más tiempo con lamentos por una determinada situación en vez de trabajando por encontrar soluciones y alternativas. Lo preferible sería aprovechar ese plus con el que llegan algunas personitas a la escuela y con ello intentar potenciar su rendimiento. Es el mismo caso de algunos niños y niñas descendientes de ingleses: llegan a la escuela hablando solo el idioma que han escuchado en sus casas hasta ser escolarizados. Sin embargo, nos parece asombroso que con esa edad manejen su lengua materna mejor de lo que lo hacemos otros pese a haberla estudiado y desde luego no nos parece que sea un obstáculo a su formación, si no todo lo contrario… ¿Por qué no tenemos la misma percepción del que llega al colegio hablando árabe ceutí?
    Los problemas que influyen en el fracaso escolar de las futuras generaciones de Ceuta pueden estar relacionados con variables de tipo socio-económico, de no acertar con la metodología empleada y, a veces, con el desinterés de algunos padres y madres pero desde luego, la lengua materna no es ningún problema.

viernes, 8 de febrero de 2013

CAMINANTES DE LA VIDA

Tenía este espacio ligeramente abandonado pero no por voluntad propia, si no por imposibilidad de disponer de unos minutos en los que continuar reflejando y compartiendo mis pensamientos. Me río sóla muchas veces de mi misma y de la vida tan estresada y estresante que llevamos muchas mujeres, seguramente, la mayoria.
Obligaciones familiares, profesionales, académicas, sociales...y que apenas nos dejan espacio para disfrutar del silencio, del de Depeche Mode, o del de cualquier otro.
Querer superarnos a nosotras mismas como personas, como mujeres.
Querer estar siempre al pie del cañón, reivindicando, en las calles, en las universidades, en los puestos de trabajo, en nuestros círculos, en el mundo...Las voces de las mujeres cada vez se escuchan más alto, fuerte y claro, a pesar de todo...
A pesar de los obstáculos y de las trabas que nos vamos encontrando y que, una vez superadas alimentan nuestra autoestima y que, si no pueden ser superadas, también la alimentan, porque nos dan una lección en un mundo en el que siempre seremos aprendices.
A pesar de las críticas y comentarios, sean venenosos, crueles o malintencionados es difícil que hagan realmente mella en nuestro espíritu.
Al contrario, aunque a veces tengamos un impulso inicial de reaccionar visceralmente, en el momento que se reflexiona, vemos un poco más allá de las palabras y hasta las interpretamos más por lo que pretendían que por lo que decían.
Tal vez sea la edad, asociada a la madurez que la acompaña de un modo tan natural como inevitable, la que hace que se aprenda a vislumbrar y distinguir lo realmente importante de lo secundario. Lo importante, es el camino que recorremos, el aprendizaje que adquirimos de todas nuestras experiencias, el enriquecimiento humano e incalculable y lo secundario, son todas las piedras, las flores con espinas y las arenas movedizas que encontramos en él...
Y sinceramente, nada como contemplar el enorme esfuerzo de otras mujeres que nos rodean para insuflarnos de energía suficiente para continuar recorriendo nuestro propio camino que, al menos el mío, recorro paralelo al de otras muchas, con los pies en la tierra y la mirada en el cielo y dispuesta a dar lo mejor de mi en todo lo que pueda...
PD de complicidad: Soy consciente de que esta entrada puede resultar algo cursi :)
 

jueves, 28 de junio de 2012

"ESTRESAD@S DE LA VIDA"

   Esta mañana he coincidido en una sala de espera con un señor al que no conocía.
   Comenzamos entablando conversación acerca de la puntualidad, de la paciencia.
   De las prisas.
   Del estrés.
   De los teléfonos. Del querer abarcar mucho, hacer mil cosas y en definitiva: del día a día.
   Me comentó que él ya había superado todas esas cosas.
  Que se las tomaba de otra manera y que había cambiado totalmente de chip.
  ¿El motivo?
   Atraviesa una grave enfermedad y con despertarse todas las mañanas y ponerse en pie se siente más que satisfecho y agradecido.
   Se organiza para el mismo día y hace lo que puede.
   Sè que somos conscientes de que en la vida hay unas cosas que son más importantes que otras, pero cuando estamos sumidos en nuestras rutinas se nos hace todo un mundo. Magnificamos los problemas.
   Qué razón tiene.
    La verdad es que al terminar de escucharle me entraron ganas de llorar: por su situación, por la nuestra, la de l@s estresad@s de la vida; sin embargo él mantenía su entereza, su asimilación de las circunstancias que vive....digno de admiración.
   Pocas son las cosas que de veras deberían preocuparnos.
   La salud es algo fundamental y muchas veces no es valorada en su justa medida...hasta que empieza a faltar...
   Como dice un proverbio que el señor me recordó:
  "Si tiene solución....¿para qué preocuparse?
   y si no la tiene...¿para qué preocuparse?"
 

lunes, 18 de junio de 2012

¿INTEGRARME?

   Hay algo en el término integración que no me gusta.
   Algo que desde que tengo uso de razón no me ha gustado.
   Especialmente, cuando se habla de la integración de las personas musulmanas.
   Es como si por tener una fe determinada te consideraran extraño o ajeno a tu propia tierra y por tanto, al margen de tu propia identidad. 
   Es como si te consideraran parte de quienes, en un mismo equipo, son de una categoría inferior.
   Siempre ha existido una especie de sombra que algunas personas pretenden que acompañe, indisolublemente unida, a un determinado origen cultural, a una concreta creencia.
   Pero no pretendo que parezca que enfoco mi opinión desde un punto de vista victimista.           Nada más lejos de mi intención.
Más bien pretendo hacerlo desde la perspectiva del cansancio y del hartazgo que supone, que cada cierto tiempo, te traten como a un elemento extraño, como a efectos de intentar inculcar en el subconsciente de cualquiera que no eres tan español/a como las demás personas del país. Es lo que me vino a la mente cuando hace unos días leía que una representante del gobierno del PP local participaría en unas jornadas sobre “integración de la comunidad musulmana en España” organizadas por el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista por encargo del Ministerio del Interior, aportando la ponencia titulada “la ciudad autónoma de Ceuta como vertebradora de la convivencia”.  Ya de por sí, la mezcla puede inducir a asociar a toda una comunidad de la que forman parte millones de personas a algo negativo (por enésima vez) teniendo en cuenta el nombre del Centro Nacional que organizó las mismas (de coordinación antiterrorista) . La falta de tacto puede haber sido inconsciente o tendenciosa, pero de uno u otro modo hace que haya quienes al leer esa información puedan asociar toda una comunidad a algo tan siniestro, macabro y detestable como el terrorismo.
   Cualquier persona que vaya a vivir a un país distinto al originario tiene que conocerlo, participar en él e implicarse en todos los niveles posibles, pero muchas veces se obvia (interesada o subconscientemente) que de entre la población o comunidad musulmana española, hay varios miles de personas, que llevan décadas y generaciones familiares compatibilizando religión y nacionalidad como algo normal de sus rutinas. Sólo hay que ver la población ceutí y la melillense como claro ejemplo de ello, pese a que a algunos no les agrade esta realidad.
   Sincera y personalmente: no me quiero integrar, no.
  No me quiero integrar porque formo parte de esta sociedad, apellidándome Hamed (con mucho orgullo) soy tan española como cualquier otro a no ser que por ser de una religión diferente no se me considere como tal.
   Que yo sepa, las cuotas de mi hipoteca no dependen de mi religión.
   Y los impuestos que pago tampoco.
   Y por supuesto, no soy ni mejor, ni peor, simplemente soy diferente.

lunes, 11 de junio de 2012

El PP, la inmigración y las opiniones personales

El PP tiene muchos problemas.
Su gestión nos está costando disgustos varios a toda la población española.
Y por si fueran pocos los problemas, tiene representantes de dudosa utilidad que no hacen más que incendiar los ánimos con sus "opiniones personales" manifestadas en el ejercicio de sus cargos.
Es lo que ha ocurrido hoy con la Senadora ceutí que ha dicho, según ella a título personal, no político (en una evidente confusión puesto que no estaba en una cafetería ni en la barra de un bar) que "a las embarazadas marroquíes habría que quitarles el pasaporte al entrar a Ceuta y facilitarles otro documento para que en caso de que den a luz en nuestra ciudad se pueda asegurar el pago de la asistencia" además de "obligar al acompañante a asumir el coste de la atención prestada" 

A la derecha de nuestro país le encantan este tipo de manifestaciones.
Posiblemente much@s la felicitarán por ellas.
Posiblemente la llama del odio al extranjero arda con un poco más de intensidad.
Y posiblemente, quien hace esas declaraciones, olvida su origen, su procedencia y su pasado antes de ser ciudadana española.
¿Cinismo? ¿Hipocresía? ¿Complejo? ¿Ganas de agradar? Posiblemente.

Y por desgracia, basta que se hagan esas declaraciones, como representante política, a través de los medios de comunicación, para que muchas personas vomiten parte de su odio y busquen a quién achacar nuestros problemas.
Claro, para qué vamos a decir y a reconocer que no tenemos, ni de lejos, un gobierno de altura.
Para qué reconocer la sumisión a la imposición de los mercados.
Para qué hablar de cómo hemos vendido y renunciado a parte de nuestra soberanía.
Para qué hablar de cómo no les parece prioritaria la educación pública de calidad.
No, mejor culpar a los que vienen de países en vías de desarrollo buscando lo que creen es un mundo mejor.
Es muy fácil.
La culpa siempre la tienen los demás.
Si es así como el Partido Popular va a proponer soluciones, tendremos que ir preparándonos para que en cualquier momento, nos digan que la culpa de todo, la tenemos los propios ciudadanos y ciudadanas.
Ellos no.

martes, 29 de mayo de 2012

maneras de mostrar nuestras ideas

Las ideas son susceptibles de ser expresadas de muchas maneras.
Si bien es cierto que la manera por antonomasia es la expresión verbal de las mismas, no lo es menos que hoy por hoy, en la sociedad del siglo XXI, podemos exteriorizarlas de otras formas.
Hacerlo mediante una camiseta reivindicativa a través de la cual se lanza un mensaje es una más de mostrar nuestro compromiso con las causas que defendemos tan digna y legítima como cualquier otra:

http://www.elfarodigital.es/ceuta/politica/99285-el-diputado-pancarta-a-debate.html

lunes, 21 de mayo de 2012

El alcalde y su té moruno


Cuando los grandes pensadores y pensadoras de la actualidad se siguen reuniendo y debatiendo acerca de la convivencia, la interculturalidad y las fórmulas para acertar con un modelo social inclusivo de todas las personas que lo componen resulta que la respuesta se la podía haber dado hace tiempo el señor Vivas.
Y es que para el mismo, no hay mayor muestra de eso de la convivencia que disfrutar de la riqueza (culinaria claro).
El alcalde y su té moruno se erigen en paradigma de la convivencia en la España del siglo XXI.
El significado mayúsculo de lo que supone convivir.
Y es que el mejor ejemplo de interculturalidad que se le ocurrió al que (supuestamente) es el Alcalde de todos y todas no fue precisamente el más acertado. Utilizar como argumento  el de tomarse un té moruno de vez en cuando para intentar expresar o poner ejemplos acerca de lo intercultural que alguien se considera no transmite más que se tiene un concepto equivocado y oportunista del verdadero significado de esa palabra.
Oírle decir eso durante el debate sobre el estado de la ciudad fue la más clara prueba de que algo no funciona en relación a eso con lo que a muchos y muchas se les llena la boca: convivencia. Como decían en las redes sociales, “entonces los hay que son de lo más interculturales porque se comen una ensaladilla rusa o una tortilla francesa”... pero bromas al margen, es algo preocupante.
Tal vez sea demasiado utópico e idealista por mi parte pretender que las relaciones sean de tú a tú, sin golpes de pecho, sin victimismos, desde la sencillez que debería caracterizar las relaciones humanas.
Muchas veces, se sigue anclado en el "nosotros y vosotros", al igual que siguen vivísimos los prejuicios y demás delimitaciones y techos mentales que impiden, a unos y a otros, establecer una relación simplemente entre personas. Desde la sencillez y la humildad.
Pero afortunadamente, nos consta que esa manera de interactuar con los demás existe y es posible. Desde el respeto total y absoluto a las diferencias que tanto aportan en las relaciones humanas. 
Diferencias que hacen que nuestra ciudad sea como un puzzle en el que, por el bien de las próximas generaciones, tienen que encajar todas las piezas.
Pero una cosa es que existan diferencias y otra muy distinta que haya desigualdades. 
Las diferencias (de religión o de cultura) no pueden ser aprovechadas sólo para vender las excelencias de nuestra ciudad en Fitur cada vez que toque, ni la convivencia puede servirle al gobierno únicamente para dar nombre a un premio.
Que los demás sean diferentes no significa que sean mejores ni peores y si realmente se cree en la convivencia y en la interculturalidad no hay nada mejor que predicar con el ejemplo, y no precisamente tomando un té. Como decía Luther King: “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”.

viernes, 11 de noviembre de 2011

RARA AVIS

Este es el artículo, publicado también en webislam, que me sirvió para dar título a este blog:


Si al hablar intentas decir algo pero mezclando conceptos totalmente distintos, el resultado puede ser, si se me permite la expresión, una especie de mejunje, que da lugar a críticas. Y supongo que eso es lo que le pasaría a la Ministra de Igualdad la semana pasada cuando en su intervención acerca del papel de las mujeres en la alianza de civilizaciones mezcló culturas con creencias religiosas y procedió a criticar que “los hombres árabes o musulmanes (sin tener en cuenta que uno y otro término no tienen por qué ir indisolublemente unidos) que residen en España puedan vestir al “modo occidental” mientras las mujeres llevan el velo y vestidos largos”.
Supongo que las españolas no entramos dentro de su afirmación (¿o sí?) ya que la Ministra sabe que no todas las personas de nacionalidad española somos de religión cristiana, apostólica y romana, sino que en nuestro país hay gente de distintas creencias o que prefiere no creer en nada. Cada cual es libre de creer en lo que quiera, al menos según la Constitución.
Pero hay algo que se debería de tener presente, y es, que la fe no es discutible, o al menos yo así lo entiendo, ya que pertenece a la subjetividad de cada individuo. Siempre y cuando no perjudique a los demás por aquello de que mi libertad acaba donde empieza la de mi vecino. Tal vez por ello lo esencial es el respeto. ¿Qué más da cómo se vista cada cual si sabemos que lo hace dentro su libre y propia elección? ¿Tiene alguna repercusión sobre los demás que la persona que esté a nuestro a lado lleve un velo en la cabeza, o un piercing en la nariz, o una cresta rosa al más puro estilo punky? Sinceramente, creo que no. Lo verdaderamente preocupante son las tasas de desempleo que junto a la economía son los asuntos más preocupantes que afrontamos, y visto desde una perspectiva de género, que las mujeres seguimos percibiendo salarios notablemente inferiores a los de nuestros compañeros masculinos en el desarrollo de los mismos trabajos, algunas tienen que convivir con la amenaza de sufrir cualquier tipo de violencia sobre ellas, continuamos disponiendo de muchas menos horas para nuestro ocio, y en definitiva, lo de conciliar sigue siendo una tarea más que difícil para las que no queremos renunciar a nada. Estos asuntos nos afectan a todas por igual, sin ninguna distinción, y son susceptibles de mejora porque supondrán la mejora de toda la sociedad española actual y de la futura.
No sé qué pensará la Ministra de una mujer que defiende la Constitución y las leyes (como ella), que viste “al modo occidental”, que defiende los intereses de la ciudadanía y que a la vez lleva un pañuelo en la cabeza, pero espero que no piense que es una “rara avis”.



http://www.webislam.com/articulos/33886-rara_avis.html

domingo, 6 de noviembre de 2011

Llegó el Eid

   Hoy en muchas partes del mundo y mañana en Ceuta, se celebra Eid el Adha, una de las sunnas que deben realizar todas las personas musulmanas. Un día al que algunas nos enfrentamos con el recuerdo de quienes ya no están.  En mi caso es mi padre (Lah irehmo), el que protagoniza esa ausencia.Y es que, como sabrá cualquiera que haya perdido a un ser querido, en las fiestas y celebraciones se nota muchísimo más la ausencia. Los recuerdos se amontonan y parecen dispuestos a pasar por nuestro cerebro uno tras otro relacionando a esa persona o personas que no están con cualquier palabra, comentario o anécdota. Luego vienen las ganas (incontenibles) de llorar, y las lágrimas por supuesto, de tristeza primero por no tener cerca a esa persona, ni poder abrazarla, ni sentir su protección, y de desahogo y resignación después (AlhamduliLah). Es ley de vida.
   Aún así, hay que intentar hacer de tripas corazón e intentar que los que te rodean no se den cuenta de tu tristeza para no crear un efecto dominó....
   Se me hace difícil, muy difícil, pero no queda más remedio que hacer lo que se pueda para disfrutar del día, y, sobre todo, para que lo disfruten los que nos rodean.
  
 
  

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