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martes, 3 de enero de 2017

¿QUÉ HEMOS HECHO LOS MUSULMANES PARA MERECER ESTO?

 
Últimamente me hago esa pregunta con demasiada frecuencia.
Cada vez más.
En un mundo asolado por el terror de unos desgraciados que dicen actuar en nombre del Islam y cuyas principales víctimas siempre hemos sido los musulmanes, por activa o por pasiva, donde la ultra derecha aprovecha la más mínima ocasión para criminalizar a millones de personas en el mundo con su sucio dedo acusador, donde las personas de bien están demasiado calladas, donde algunos musulmanes con poder para influir al menos mediáticamente prefieren mirar a otro lado, los musulmanes y musulmanas de distintas partes del mundo nos encontramos permanentemente señalados.
Cada vez que ocurre algún trágico atentado se giran hacia ti esperando disculpas por algo que ni entiendes ni compartes.
Si lo haces, parece que te estás justificando.
Si no, parece que lo estás justificando.
Así que nos encontramos, hagamos lo que hagamos, en el punto de mira.
Y por supuesto, la población musulmana española, no estamos exentos de todo ello.
Muchas veces, temer que se nos acuse de victimistas por repudiar manifestaciones como las de Aguirre con motivo del dos de enero, hace que muchas personas se muerdan la lengua.
Pero no nos engañemos, el mensaje de Aguirre (que pretende obviar siglos de Historia en un tweet) visibiliza los prejuicios subyacentes en muchas mentes absolutamente retrógradas, ancladas en que cualquier tiempo pasado fue mejor (o que con Franco no pasarían estas cosas) ronda muchas cabezas, independientemente de que se atrevan a exteriorizarlo o no.
Es lo fácil.
Lo fácil siempre es pensar eso de que todos son iguales.
Porque me lo dice la tele, porque todas las bombas (espero que no se estropee mi ordenador al usar esta palabra) las explotan ellos, los musulmanes, qué leches, los moros esos que vienen na más que a invadirnos, a violar y someter a nuestras mujeres, que por lo visto tienen unas cuantas, que son todos unos machistas y todas unas sumisas....
Y por qué decantarse por lo fácil?
Por qué no pensar, reflexionar y evitar meter a millones de personas en el mismo saco?
Supongo que porque da miedo.
Debe dar miedo a quien se cree en posesión de la verdad absoluta ser consciente de que los demás, sean musulmanes, judíos, o no se identifiquen con ningún credo, sufren a diario las mismas alegrías y penas, comparten aficiones, sufren el mismo saqueo de las arcas públicas por sus malos gobernantes, (a ver si Aguirre dice algo de ello en su próximo tweet) y las mismas subidas de precios.....y así hasta un sinfín de cosas.
Debe dar miedo salir de la zona de confort, de lo que se enseña abierta o encubiertamente, romper esas cajoneras mentales que facilitan encasillar a las personas por su color o por su nombre, para darte cuenta de que allí donde nos pinchen, nos duele igual, porque ante todo y sobre todo, deberíamos ser humanos.
Uy, acabo ya, que he empezado con mis fantasías, ilusiones e ideales y eso, da miedo.
Acabo como solemos acabar de hablar muchas veces los musulmanes, con un AlhamduliLah por mis fantasías, ilusiones e ideales por un mundo mejor, no para mi ni para ti, si no por las próximas generaciones que necesitan crecer y vivir sin miedo del otro.
 
                                                                           Ceuta, 3 de enero de 2017

viernes, 8 de enero de 2016

Malos tiempos...

....para ser  musulmán/a.
Malos tiempos para decir que son malos tiempos, porque parece que vas de víctima.
Sin embargo, el silencio de los que discrepan es el mejor compañero de quienes pretenden fomentar la islamofobia en cualquier lugar.
El silencio, el callar, supone otorgar y eso es inadmisible para cualquier persona ligeramente rebelde contra las injusticias, como quiera que se llamen y, hoy por hoy una de las mayores injusticias es la de meter a todas las personas de credo musulmán en el mismo saco.
Cualquier motivo parece bueno para fomentar el odio.
Es como si algunos estuvieran a la expectativa para soltar el "¿ves?"," ¿qué te vas a esperar?" 
Que hay algún secuestro en el mundo, alguna violación, algún atentado, algún robo....pues ale, todo lo malo se relaciona a lo musulmán y mira que hay que ser muy tonto para meter a personas en el mismo saco por el hecho de compartir credo,credo que por cierto está influenciado también por la cultura, la zona geográfica, la educación...pero da igual, el pensamiento actual es que si es musulmán no puede ser bueno. 
¿y cómo leches hemos llegado a esto?
¿y qué se ha hecho por parte de los poderes públicos?
¿qué papel ha jugado en ello la desinformación o la información tóxica?
¿y qué culpa tenemos tú y yo?
¿y cuándo perdimos el sentido común?
¿y la coherencia?
Llegar a la conclusión de que no por rezar hacia el mismo lado, las personas son iguales, debería ser tan sencillo como sumar dos más dos, pero son malos tiempos para el sentido común, que una vez más, aparece como el menos común de los sentidos.




miércoles, 8 de julio de 2015

De vuelta a las andadas del blog

   Volver.
   Como la canción y como la peli de Almodóvar.
   Quien sabe si con la frente marchita, pero volver en definitiva.
   Volver a escribir.
   La última entrada del blog es de hace tres meses y tres días. Ahí es ná.
   Con lo que me gusta y me desahoga escribir.
   Lo retomo hoy, después de tanto tiempo con la intención de hacer de este espacio un lugar donde volcar lo que pienso y lo que siento.
Puede que lo comparta.
 Puede que no.
 Depende.
 Estos tres meses y tres días han dado mucho de sí.
 Una campaña electoral que ahora, a posteriori, puedo reconocer el gran sacrificio y el reto que ha supuesto para mi y para quienes me acompañaron en ella.
 Quién lo iba a decir.
 Quién me iba a decir a mi que iba a ser la primera mujer musulmana en encabezar un proyecto político.
 Y quién me iba a decir que se podía conocer al ser humano (a veces más bien inhumano) en una campaña.
 He visto el peor lado de algunas personas (?), el lado rastrero, cruel, vil, capaz de escupir sapos, culebras y todo tipo de porquería por la boca con el único afán de hacer daño. Como siempre, los que abrían sus sucias cloacas con forma de bocas son los que más tendrían que callar. Tanto ellos, como quienes les permiten con su pasividad buscar dañar a cualquier costa.
 He visto también el mejor lado de otras muchas personas. Personas que se han entregado y compartido mis ideas. Personas que siempre están dispuestas a trabajar altruistamente, qué sólo preguntaban ¿qué hay que hacer? y siempre con una sonrisa en la cara.
Ha sido una época de difícil conciliación (menudo cínico el que inventó la palabra), una época en la que ha sido difícil no sentirme en algunos momentos mala madre (no el de celda 209) con ese extraño sentimiento de culpabilidad que tenemos cuando echamos de menos pasar más tiempo con nuestros hijos, con nuestros seres queridos en general. Y eso que, alhamduliLah, tenía su apoyo.
Ha sido una época de descubrimientos y de autodescubrimiento.
Una época en la que para algunos sigo siendo demasiado moderna y rebelde (porque según ellos haría mejor en quedarme en casa cuidando de mis hijos solamente) y para otros sigo siendo la mora de las narices.
Para mi, que me mata la monotonía, ha sido y es una carrera de obstáculos. Todos superables, con mayor o menor dificultad, pero superables. La vida en sí es eso desde que abrimos hasta que cerramos los ojos.
Y si he tenido la oportunidad de conocer e insertar en mi vida a personas maravillosas, mejor ha sido ver las caras de niños y niñas que me regalaban abrazos y besos, sin merecerlo seguramente, porque me habían visto en un cartel. Esas caritas tienen para mi un valor incalculable y luchar por ellos y por todos los que vienen, merece pelear contra faraones y dinosaurios.
¿Y ahora qué?
Pues ahora empiezo nuevo capítulo.
Nueva etapa.
Toca compaginar la responsabilidad pública con la privada.
Difícil tarea, pero no imposible claro.
En el ojo del huracán por ser mujer (sigo pensando que tenemos que esforzarnos y sacrificar el doble para llegar sólo la mitad de lejos)
Toca seguir dando la cara.
Sin ataduras ni cortapisas.
Como se suele decir, preparada para lo peor pero esperando siempre lo mejor.
Con una certeza: que de rodillas sólo hay que ponerse ante Dios
Con un gran deseo: poder ayudar a la gente
Con una gran ilusión: la de ver a las próximas generaciones luchar y reivindicar sus derechos hasta conseguir que sus sueños se hagan realidad.
Con una convicción: que los principios y la dignidad del ser humano no son negociables, para los que aún los tenemos intactos
Y, definitivamente, feliz por sentirme útil a los demás, guste a quien guste y pese a quien pese...
Hasta la próxima entrada...








  

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