jueves, 21 de febrero de 2013

21-F, día internacional de la lengua materna


    Hoy se celebra, internacionalmente, el día de la lengua materna desde que en 1.999, la UNESCO, proclamó el día internacional del idioma materno para promover el reconocimiento y la práctica de las lenguas nativas.


  Los expertos y expertas en la materia, dicen que “desde que el ser humano empezó a hablar, unas 30.000 lenguas han desaparecido”, y que, en la actualidad, “de las 6.000 o 7.000 lenguas del mundo, unas 3.000 están en peligro de extinción”. Además de ello, la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos indica que: “toda comunidad lingüística tiene derecho a usar su lengua y a mantenerla y potenciarla en todas las expresiones culturales”, por lo que hay que defender el derecho a hablar la lengua materna, al igual que a apreciarla.
    En Ceuta, la mitad de la población local hablamos (también) el árabe porque fue lo primero que escuchamos durante nuestros primeros meses de vida, porque es una de las lenguas con la que nos identificamos y porque lo usamos habitualmente. Lo utilizamos para comunicarnos y para expresarnos, porque es un valor añadido de nuestra cultura y porque ninguna persona debería perder algo que forma parte de su identidad.
    Aún así, y por diferentes motivos, en muchas ocasiones sobre el árabe ceutí se ciernen las sombras de la sospecha y la de los complejos. La sombra de la sospecha, amparada en el miedo a lo que se ignora, hace que haya quienes creen intuir y prever una serie de absurdas y ridículas conspiraciones cuyo detonante es que tenemos un habla similar al que se utiliza en el norte del país vecino.
    A partir de ahí comienzan las confusiones, tergiversaciones y manipulaciones siempre carentes de otro fundamento más que el miedo y es que la ignorancia es muy atrevida.
     En cuanto a la sombra de los complejos hace que lejos de que todos, sin excepción ni fisuras, nos sintamos orgullosos de la riqueza y de la diversidad cultural de Ceuta hay quienes sienten cierto complejo de inferioridad con el resto de españoles. Lo que es y debería ser tratado como una peculiar fortaleza de la población ceutí, muchos lo ven como una debilidad, y suele ser uno de los motivos que ocasionan que haya quienes tengan que estar constantemente reivindicando su nacionalidad.
   Además de ello, muchas veces se ha intentado culpabilizar a la lengua materna del fracaso escolar de muchos chicos y chicas de nuestra ciudad. Evidentemente, si hablar el árabe ceutí fuese motivo de fracaso, ninguna persona que la hable habría podido formarse, con lo que ese argumento cae por su propio peso, y muchas veces, se pierde más tiempo con lamentos por una determinada situación en vez de trabajando por encontrar soluciones y alternativas. Lo preferible sería aprovechar ese plus con el que llegan algunas personitas a la escuela y con ello intentar potenciar su rendimiento. Es el mismo caso de algunos niños y niñas descendientes de ingleses: llegan a la escuela hablando solo el idioma que han escuchado en sus casas hasta ser escolarizados. Sin embargo, nos parece asombroso que con esa edad manejen su lengua materna mejor de lo que lo hacemos otros pese a haberla estudiado y desde luego no nos parece que sea un obstáculo a su formación, si no todo lo contrario… ¿Por qué no tenemos la misma percepción del que llega al colegio hablando árabe ceutí?
    Los problemas que influyen en el fracaso escolar de las futuras generaciones de Ceuta pueden estar relacionados con variables de tipo socio-económico, de no acertar con la metodología empleada y, a veces, con el desinterés de algunos padres y madres pero desde luego, la lengua materna no es ningún problema.

viernes, 8 de febrero de 2013

CAMINANTES DE LA VIDA

Tenía este espacio ligeramente abandonado pero no por voluntad propia, si no por imposibilidad de disponer de unos minutos en los que continuar reflejando y compartiendo mis pensamientos. Me río sóla muchas veces de mi misma y de la vida tan estresada y estresante que llevamos muchas mujeres, seguramente, la mayoria.
Obligaciones familiares, profesionales, académicas, sociales...y que apenas nos dejan espacio para disfrutar del silencio, del de Depeche Mode, o del de cualquier otro.
Querer superarnos a nosotras mismas como personas, como mujeres.
Querer estar siempre al pie del cañón, reivindicando, en las calles, en las universidades, en los puestos de trabajo, en nuestros círculos, en el mundo...Las voces de las mujeres cada vez se escuchan más alto, fuerte y claro, a pesar de todo...
A pesar de los obstáculos y de las trabas que nos vamos encontrando y que, una vez superadas alimentan nuestra autoestima y que, si no pueden ser superadas, también la alimentan, porque nos dan una lección en un mundo en el que siempre seremos aprendices.
A pesar de las críticas y comentarios, sean venenosos, crueles o malintencionados es difícil que hagan realmente mella en nuestro espíritu.
Al contrario, aunque a veces tengamos un impulso inicial de reaccionar visceralmente, en el momento que se reflexiona, vemos un poco más allá de las palabras y hasta las interpretamos más por lo que pretendían que por lo que decían.
Tal vez sea la edad, asociada a la madurez que la acompaña de un modo tan natural como inevitable, la que hace que se aprenda a vislumbrar y distinguir lo realmente importante de lo secundario. Lo importante, es el camino que recorremos, el aprendizaje que adquirimos de todas nuestras experiencias, el enriquecimiento humano e incalculable y lo secundario, son todas las piedras, las flores con espinas y las arenas movedizas que encontramos en él...
Y sinceramente, nada como contemplar el enorme esfuerzo de otras mujeres que nos rodean para insuflarnos de energía suficiente para continuar recorriendo nuestro propio camino que, al menos el mío, recorro paralelo al de otras muchas, con los pies en la tierra y la mirada en el cielo y dispuesta a dar lo mejor de mi en todo lo que pueda...
PD de complicidad: Soy consciente de que esta entrada puede resultar algo cursi :)
 

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