viernes, 28 de junio de 2019

CATARSIS

Hace mucho que no escribo por aquí.
Han sido unos meses muy intensos los últimos que he vivido. 
Tanto que me han hecho perder hasta la noción del tiempo, con lo valioso que es. 
Implicada en política hasta la médula, no ha sido hasta hace unos días que no he podido ir recuperando parte de la normalidad. 
Sí.
 Sólo parte porque aún necesito un poco más de tiempo para recuperarla del todo.
 Otra vez él, el tiempo.
  Y mientras tanto, como me ocurre cada cierto tiempo, necesito llevar a cabo mi propia catarsis.
 Tocar ligeramente el fondo de mis propias profundidades con la punta de los dedos para de un impulso, volver a subir a la superficie.
Hay quien piensa que es señal de debilidad reconocer la necesidad de tocar fondo de vez en cuando, tal vez por eso el ser humano evita reconocerlo, porque nadie quiere parecer débil ante los demás. Yo creo que es más cuestión de humanidad.
 Creo que cualquier mortal, precisa de ella para regenerarse, renovarse y reinvententarse.
Tocar fondo en sí, no es negativo, siempre y cuando no te quedes ahí obviamente.
Buda decía que el dolor a veces era inevitable, pero que el sufrimiento era opcional. 
Gran verdad.
Al final, la actitud es lo esencial.
 Lo que haces con tus restos, con las piezas rotas, el modo de recolocarlas para que funcionen más y mejor. 
Es un arte casi.
Un arte porque cada uno lo hace a su manera: hay quien necesita aislarse del mundo y su mundanal ruido, hay quien viaja, quien desenchufa socialmente de todo lo que le rodea, quien se encierra en soledad para lamerse sus heridas...en definitiva tantas formas de levantar cabeza como motivos para tocar fondo. 
Y ahí está el arte, cada uno lo hace a su manera. 
Resurjamos pues y que sea lo que Dios quiera.

martes, 18 de diciembre de 2018

Permítanme que vomite


Permítanme que vomite sí.
Lo necesito urgentemente.
Necesito vomitar, aunque sólo sea metafóricamente por todo el asco que siento al ver cómo los grandes vividores de la política en este bendito pueblo siguen haciendo de las suyas.
Siempre me ha asqueado la gente que vende sus principios y valores, si es que alguna vez los tuvieron, por unos míseros reales.
Pero me asquea infinitamente más que lo hacen poniendo a la altura del betún no sólo a sí mismos, que en algunos casos es ya de por sí complicado caer más bajo, si no la confianza que algún día, algunas personas depositaron ingenuamente en ellos.
O es que tal vez todo vale y yo sigo sin enterarme de la película?
No.
No todo vale.
Estoy plenamente convencida de ello.
Por duro y difícil que resulte, que lo es, no todo se comercializa.
Menos aún los principios, los valores y la confianza.
Por eso me da un asco extremo ver la actividad de quienes llevan años aprovechándose de lo público sólo para lucrarse en lo privado.
Poniendo "el cazo" no sé si al 3 o al 6 por cierto.
Enchufando.
Dando casas....
Dinero, trabajo, viviendas....
Y no. No tengo pruebas, para felicidad de ellos y frustración mía.
Felicidad de ellos porque por un lado siguen haciendo lo que quieren. Un par de visitas al despacho apropiado, cuatro risas, y negocietes basados en "lealtades" que lo son al euro y no a Ceuta ni a los intereses de la gente.
La gente sólo les importa una vez cada cuatro años.
Lo peor es que entre unos y otros hacen creer que no hay opción de futuro ni de mejora.
Sin duda eso es lo que más me está mortificando y lo que más me puedo reprochar a mi misma, porque hay a quienes aún les pueden los prejuicios de no visualizar a una Fatima como garante de sus intereses.
No hay más.
O tal vez, este no sea mi sitio.
Tal vez, sólo sea un bicho raro, no el único, pero sí un bicho raro, que por no tolerar todos estos mamoneos, con perdón de la expresión, lo mejor que podría hacer sería dedicarme a otra cosa.
Tal vez.

martes, 11 de julio de 2017

POR QUÉ


 Vivo constantemente preguntándome cosas.
 No lo puedo evitar.
 A veces es ante determinadas situaciones y otras, simplemente, porque mi mente viaja más rápido que yo.
 Tal vez una de las preguntas que con más frecuencia ronda mi cabeza es un aparentemente sencillo e inocente "por qué".
 Aparentemente sencillo, porque la respuesta ni es sencilla ni es inocente. Y porque los por qué, dan auténticos quebraderos de cabeza.
 Y dentro del por qué, tal vez mi ranking personal lo encabeza el por qué de determinados comportamientos del ser humano. 
 Cómo es posible que se odie a quien no se conoce sólo por lo que parece representar? Cómo es posible que existan hombres que lleguen a hacer tanto daño a quienes fueron sus mujeres?
 Por qué tanta maldad? 
Últimamente me hago esa pregunta con demasiada frecuencia.
Cada vez más.
Treintaymuchos años dan para muchas vivencias.
Aunque realmente no sé si es cosa de la edad o de la madurez o tal vez es sólo porque tomas mucha consciencia de situaciones que ves, que te cuentan en primera persona, porque te importan los demás, sin más, porque quieres que todas las mujeres puedan vivir en libertad.
Vivir en libertad, en plena libertad. 
Pocas palabras las de la última línea, pero con un denso contenido.
Vivir en libertad debería ser algo tan simple y sencillo como hacer lo que te de la gana, decir y expresar libremente tus opiniones sin miedo a contrastarlas con otras igual de respetuosas aunque sean diametralmente opuestas, vestir como te de la gana o ir a donde te de la gana y que nadie, te cuestione por ello.
Y de veras que algo tan sencillo como respetar y que te respeten todas y cada una de tus decisiones, hoy por hoy, en ocasiones parece algo transgresor y rebelde.
Seguimos cuestionando las decisiones, de las mujeres especialmente, sobre todo si son en ámbitos claramente masculinizados: deporte, política, ciencia....
Seguimos en 2017 con titulares acerca de la "la primera mujer que..."
Seguimos siendo juzgadas por nuestra forma de vestirnos, de peinarnos, de sentarnos...demasiado observadas por el envoltorio tal vez para ningunear, conscientemente, todo el bagaje interior. Un bagaje que asusta a más de una mente machista que no acaba por concebir ni aceptar la valía de las mujeres y que se siente en la obligación de buscar y ofrecerse algún "pero" para excusar sus pensamientos machistas.
Seguimos en un mundo donde pese a ser mucho lo andado, queda mucho más por andar.
Y si vivo y siento lo que expreso como puede vivirlo y sentirlo cualquier otra mujer del siglo XXI he de decir, pese a costarme muchísimo reconocerlo que las dificultades con las que nos encontramos algunas mujeres por el hecho de ser musulmanas son bastante notables. Reconozco que me cuesta admitirlo, por mi forma de ser y de entender las cosas y muy especialmente porque rehuyo cualquier asociación al victimismo que alguna mentecilla privilegiada quisiera ver. Pero creo que las cosas hay que visibilizarlas y reconocerlas públicamente sobre todo por quienes, por nuestra situación pública, tenemos alguna posibilidad más de que se nos oiga o se nos lea.
Desde que te pregunten si sabes leer antes siquiera de haber abierto la boca, a que te pregunten si te dejan hacer esto o aquello, a preguntarte si tienes el pelo corto o largo, pfff qué aburrimiento de verdad y que triste tiene que ser eso de tener una mente tan "cortita". 
Las principales víctimas de los sentimientos islamófobos que azotan gran parte del mundo, somos los propios musulmanes, un mundo donde la ultra derecha aprovecha la más mínima ocasión para criminalizar a millones de personas en el mundo con su sucio dedo acusador, donde las personas de bien están demasiado calladas, donde algunos musulmanes con poder para influir al menos mediáticamente prefieren mirar a otro lado, y donde los musulmanes y musulmanas de distintas partes del mundo nos encontramos permanentemente señalados. Como decía, si eres mujer estás expuesto a un escalón superior de los de las fobias a todo lo diferente.
Cada vez que ocurre algún trágico atentado se giran hacia ti esperando disculpas por algo que ni entiendes ni compartes. 
Si lo haces, parece que te estás justificando. 
Si no, parece que lo estás justificando. 
Así que nos encontramos, hagamos lo que hagamos, en el punto de mira.
Y por supuesto, la población musulmana española, no está exenta de todo ello.
Lo fácil siempre es pensar eso de que todos y todas son iguales. 
Supongo que es lo cómodo para mentes que no están dispuestas a replantearse su forma de entender algunas cosas, sus prejuicios, posiblemente porque haría que se tambalearan las bases de su yo más íntimo y personal.
Porque me lo dice la tele, porque todas las bombas (espero que no se estropee mi ordenador al usar esta palabra) las explotan ellos, los musulmanes, o, qué leches, los moros esos que vienen nada más que a invadirnos, a violar y someter a nuestras mujeres, que por lo visto tienen unas cuantas, que son todos unos machistas y todas unas sumisas, qué me va a contar a mi una mora de libertad, que se vaya a su país a ver si la dejan....
Y por qué (malditos por qué) decantarse por lo fácil? 
Por qué no pensar, reflexionar y evitar meter a millones de personas en el mismo saco?
Supongo que porque da miedo.
Debe dar miedo a quien se cree en posesión de la verdad absoluta ser consciente de que los demás, sean musulmanes, judíos, hindúes, cristianos o no se identifiquen con ningún credo, sufren a diario las mismas alegrías y penas, comparten aficiones, sufren el mismo saqueo de las arcas públicas por sus malos gobernantes,  y las mismas subidas de precios.....y así hasta un sinfín de cosas.
Debe dar miedo salir de la zona de confort, de lo que se enseña abierta o encubiertamente, romper esas cajoneras mentales que facilitan encasillar a las personas por su color o por su nombre, para darte cuenta de que allí donde nos pinchen, nos duele igual, porque ante todo y sobre todo, deberíamos ser humanos.
Tal vez mis fantasías, ilusiones e ideales sean los que me llevan a mi y a muchísimas otras mujeres en el mundo a plantearnos tantos por qué, porque nos enseñaron a no tener techo y a valorar a las personas y sus ideas, siempre que sean respetuosas, por encima de todo.
Acabo como solemos acabar de hablar muchas veces los musulmanes, con un AlhamduliLah (Gracias a Dios) por mis fantasías, ilusiones e ideales por un mundo mejor, tal vez no para mi ni para ti, si no para los que vienen y muy especialmente por las que vienen, que necesitan crecer y vivir sin miedo del otro.
                                                                           Ceuta, 9 de julio de 2017

martes, 7 de marzo de 2017

PÉREZ REVERTE Y SU PATENTE DE CORSO PARA DECIR ESTUPIDECES



No sé en qué momento Pérez Reverte le cogió el gustito a esto de pretender considerarse y erigirse en azote de las personas que creen en la igualdad (las-personas-feministas) y de las (personas) musulmanas. 
No lo sé, y la verdad es que tampoco me interesa mucho porque sus últimos vómitos a través de lo que destila un tufo asqueroso a falta de respeto con forma de letras perfectamente conjugadas, apesta.
Apesta odio, con lo bonito que es eso de amar al prójimo, y a la prójima.
Apesta complejo de superioridad, que le lleva a creerse en posesión de la verdad absoluta.
Y apesta pretender incendiar a través de fueguecillos que le permitan estar más que en el candelero, en el candelabro que decía aquella.
Alguien tiene que decirle al Sr. Reverte que sus presagios, a lo Nostradamus, del que se llegó a la conclusión que no fue profeta ni clarividente, sino simplemente un ocultista que empleó varios métodos arcanos para oscurecer las profecías, se confirman, y es que hace años que hay jóvenes graduadas en Educación Infantil y Primaria, entre las que algunas, oh fatalidad del destino, por mucho que pese al Sr. Reverte y a su caterva de hooligans anclados en épocas más propias de sus propios personajes, llevan hiyab. 
 Es más oiga, también hay profesionales de diferentes ámbitos: sanitarias, jurídicas, empresarias y un largo etcétera en el que no es necesario que me extienda.
El problema no es, como pretende trasladar Reverte, el "pañuelo" y cuanto el "pañuelo" significa en ideas sociales y religiosas, si no el concepto y los miles y miles de prejuicios que destilan sus letras respecto al significado social o religioso del pobre hiyab.
El problema es que "personas" como Reverte están tan enamoradas de su ideal Bwana salvador de todo y de todos (y todas) que se niegan a ver la simplicidad y la esencia de la cuestión: la libertad del ser humano, querido Reverte. 
Debería dejar de mirarse el ombligo o, lo que es lo mismo, leer sólo lo que escribe usted y los de su cuerda, y levantar la mirada, abrirla para descubrir lo infinito del horizonte. Seguro que ganará mucho, no sólo en beneficio de sus letras, si no especialmente, como persona.
Y por cierto que antes de calificar a las feministas, esas personas que luchan día a día por la igualdad de las personas, por mucho que quiera el Sr. Reverte ridiculizar su papel y hacer gala de su misoginia más profunda al decir que callan como meretrices, debería tener en cuenta que tal vez, sólo tal vez, están más ocupadas en desterrar pensamientos como las de tan ilustre escritor de nuestro país (sí, nuestro), eso sí, cada vez menos lustroso y más oscuro y casposo. 

martes, 3 de enero de 2017

¿QUÉ HEMOS HECHO LOS MUSULMANES PARA MERECER ESTO?

 
Últimamente me hago esa pregunta con demasiada frecuencia.
Cada vez más.
En un mundo asolado por el terror de unos desgraciados que dicen actuar en nombre del Islam y cuyas principales víctimas siempre hemos sido los musulmanes, por activa o por pasiva, donde la ultra derecha aprovecha la más mínima ocasión para criminalizar a millones de personas en el mundo con su sucio dedo acusador, donde las personas de bien están demasiado calladas, donde algunos musulmanes con poder para influir al menos mediáticamente prefieren mirar a otro lado, los musulmanes y musulmanas de distintas partes del mundo nos encontramos permanentemente señalados.
Cada vez que ocurre algún trágico atentado se giran hacia ti esperando disculpas por algo que ni entiendes ni compartes.
Si lo haces, parece que te estás justificando.
Si no, parece que lo estás justificando.
Así que nos encontramos, hagamos lo que hagamos, en el punto de mira.
Y por supuesto, la población musulmana española, no estamos exentos de todo ello.
Muchas veces, temer que se nos acuse de victimistas por repudiar manifestaciones como las de Aguirre con motivo del dos de enero, hace que muchas personas se muerdan la lengua.
Pero no nos engañemos, el mensaje de Aguirre (que pretende obviar siglos de Historia en un tweet) visibiliza los prejuicios subyacentes en muchas mentes absolutamente retrógradas, ancladas en que cualquier tiempo pasado fue mejor (o que con Franco no pasarían estas cosas) ronda muchas cabezas, independientemente de que se atrevan a exteriorizarlo o no.
Es lo fácil.
Lo fácil siempre es pensar eso de que todos son iguales.
Porque me lo dice la tele, porque todas las bombas (espero que no se estropee mi ordenador al usar esta palabra) las explotan ellos, los musulmanes, qué leches, los moros esos que vienen na más que a invadirnos, a violar y someter a nuestras mujeres, que por lo visto tienen unas cuantas, que son todos unos machistas y todas unas sumisas....
Y por qué decantarse por lo fácil?
Por qué no pensar, reflexionar y evitar meter a millones de personas en el mismo saco?
Supongo que porque da miedo.
Debe dar miedo a quien se cree en posesión de la verdad absoluta ser consciente de que los demás, sean musulmanes, judíos, o no se identifiquen con ningún credo, sufren a diario las mismas alegrías y penas, comparten aficiones, sufren el mismo saqueo de las arcas públicas por sus malos gobernantes, (a ver si Aguirre dice algo de ello en su próximo tweet) y las mismas subidas de precios.....y así hasta un sinfín de cosas.
Debe dar miedo salir de la zona de confort, de lo que se enseña abierta o encubiertamente, romper esas cajoneras mentales que facilitan encasillar a las personas por su color o por su nombre, para darte cuenta de que allí donde nos pinchen, nos duele igual, porque ante todo y sobre todo, deberíamos ser humanos.
Uy, acabo ya, que he empezado con mis fantasías, ilusiones e ideales y eso, da miedo.
Acabo como solemos acabar de hablar muchas veces los musulmanes, con un AlhamduliLah por mis fantasías, ilusiones e ideales por un mundo mejor, no para mi ni para ti, si no por las próximas generaciones que necesitan crecer y vivir sin miedo del otro.
 
                                                                           Ceuta, 3 de enero de 2017

domingo, 25 de diciembre de 2016

CÓMO SER MUJER Y NO MORIR EN EL INTENTO I

Mucho tiempo sin sentarme ante un folio en blanco. 
Demasiado. 
Tanto como ideas y asuntos merecedores de unas cuantas líneas.
Cuando apenas le quedan unos días para este 2016, me siento a volcar un poco de todo lo que llevo dentro. 
Sólo un poco.
 Y es que, hay personas que lo necesitamos, desahogarnos escribiendo lo que pensamos y lo que sentimos, con una contradictoria expectativa de que nos lean o que no, porque escribir es desnudar tus ideas ante los demás.
De un modo u otro, este ha sido un importante año para las mujeres en todo el mundo. 
Hemos avanzado un poco más en la lucha por la igualdad.
Pero no lo suficiente, porque nos siguen matando y porque hay quienes siguen prefiriendo dividir y considerarse mejores que otras luchadoras porque no entra en sus autodefiniciones de feminismo que se luche con la misma intensidad sin responder a los mismos patrones sociales.
Hemos avanzado un poco más en la visibilidad de las mujeres en lugares en los que sólo había testosterona.
Pero no lo suficiente, porque a veces esa testoterona contamina a algunas mujeres que tienen en sus manos influir decisivamente con sus decisiones, haciéndolas masculinizarse demasiado.
Hemos avanzado un poco más porque cada vez veo a más mujeres defender su lucha por la igualdad sin complejos ni ataduras.
Pero no lo suficiente, porque hay quien sigue criando princesitas en un mundo en el que no tienen cabida.
Hemos avanzado un poco más porque cada vez son más los hombres que se consideran abiertamente feministas (o lo que es lo mismo, luchadores por la igualdad) y están dispuestos a salir de su zona de confort.
Pero no lo suficiente, porque hay quienes siguen justificando actitudes abiertamente machistas (mujeres y hombres)
Hemos avanzado un poco más porque podemos vestirnos como nos parece sin cuestionarnos.
Pero no lo suficiente, porque los dictados de algunas modas siguen teniendo que hacer caja a costa de nuestras tallas y de guiarnos, sutilmente, a considerarnos bonitas o feas según nuestros kilos, nuestras canas o nuestras arrugas.
Hemos avanzado un poco más porque muchas mujeres hemos conseguido que se nos escuche y valore por los mensajes que transmitimos, más allá de nuestra imagen.
Pero no lo suficiente, cuando siguen vetándote para trabajar en según qué puestos por ser mora o por llevar hiyab. 
Hemos avanzado un poco más, sin duda, pero no lo suficiente porque aún nos queda mucho por hacer.
Hagámoslo juntos.




miércoles, 14 de septiembre de 2016

"Pobreza femenina: realidad o tópico?"






POBREZA FEMENINA: ¿REALIDAD O TÓPICO?



    En general la pobreza supone sufrimiento e injusticia para muchas personas por lo que el objetivo principal de todos y todas debe serintentar erradicarla o al menos disminuir las cifras que arrojan las estadísticas. La pobreza es concebida y debe ser entendida como un fenómeno multidimensional y no solamente desde el de privación de ingresos, sino también desde lo relacionado con la educación, la salud o el empleo. 

  Aun cuando existe entre algunas personas la impresión de que las vidas de las mujeres mejoran en el mundo, hay cifras que desmienten
ese tópico y que ponen de manifiesto cómo la pobreza está cada vez más unida al hecho de ser mujer.
  Sé que hay a quien le puede parecer exagerado, pero la realidad es fácilmente analizable revisando las estadísticas nacionales existentes en las que aparecen los datos desagregados por sexos, por lo que podemos afirmar rotundamente que la pobreza es y tiene cara de mujer.

 Además, hay que tener en cuenta que las consecuencias de los platos rotos que está dejando por el camino la crisis y con ella el fin del Estado de Bienestar tal y como lo conocíamos, están haciendo que la expresión “feminización de la pobreza”, acuñada hace décadas, siga a la orden del día. Hoy por hoy, referirnos a la feminización de la pobreza sigue suponiendo manifestar el creciente empobrecimiento de las mujeres además del empeoramiento de sus condiciones de vida.  Aunque aún no se puede cuantificar con exactitud el número de mujeres que viven en Ceuta bajo los umbrales de la pobreza dentro del 40% genérico, para hacernos una idea puede bastar que miremos a nuestroalrededor. Pensemos en todas las mujeres que conocemos. ¿Cuántas de ellas acuden a los servicios sociales y a entidades sociales a solicitar algún tipo de ayuda para ellas y/o para sus familias? ¿Cuántas se movilizan a lo largo del día haciendo trámites que pueden redundar en el beneficio de sus dependientes (becas, abonos, ayudas…)? ¿Cuántas se conforman con encontrar un trabajo a media jornada por poder atender a sus familias? Muchas sin duda. Hay que tener en cuentatambién que la contribución al hogar del trabajo doméstico no remunerado pasa muchas veces desapercibida o se da por habitual y normal que toda su carga vaya sobre las espaldas de las mujeres, algo que sólo puede ser paliado mediante la concienciación de todas las personas que constituyen la unidad familiar de que el trabajo doméstico debe ser realizado y distribuido entre todos los componentes de la misma
  Con semejante panorama, encontramos día a día a mujeres a las que a la carga de ser las sustentadoras de sus familias se les suma la de las obligaciones familiares y domésticas. Mujeres con escasos recursos, especialmente cuando son las únicas encargadas de mantener a sus familias, porque si en algún perfil de mujer se nota especialmente como afecta la feminización de la pobreza es en aquellas unidades familiares compuestas por madre e hijos/hijas.
  Por otro lado, la disminución del gasto público en el sector social siempre ha aumentado las responsabilidades asistenciales de las mujeres a lo que hay que sumar el efecto del paro que hace que aparezcamoscada vez más empobrecidas siendo el número de mujeres que buscan trabajo sin encontrarlosuperior al de hombres, especialmente en nuestra ciudad donde la tasa de paro femenino supera el 51%. Todos somos conscientes de que, hoy por hoy, es difícil conseguir un puesto de trabajo. Y lo es aún más para las mujeres. Tal vez por eso, muchas veces, se aceptan trabajos precarios, mal remuneradosincluso sin alta en la seguridad social, cobrando menos de lo que corresponde, duplicando y triplicando esfuerzos…cualquier cosa, cualquier sacrificio,con tal de aportar un ingreso a la familia.
    Por ello es importante que todos y todas tomemos conciencia y consciencia de la necesidad de paliar esas diferencias existentes y que empujan a la permanencia y arraigo de la feminización de la pobreza en su más amplio sentido. Y por ello son necesarias y fundamentales actuaciones públicas y privadas con medidas de calado más allá de lo que contempla la teoría establecida en la leyalgo que pasa necesariamente por ampliar los recursos públicos destinados a favorecer la disminución de la pobreza en general y de la pobreza femenina en particular.


Fatima Hamed Hossain
Abogada y Concejala del Ayuntamiento de Ceuta

viernes, 15 de julio de 2016

MI AMIGA FATIMA

MI AMIGA FATIMA

 Jamás he visto a mi amiga Fátima en persona. Hablo con ella, interactuamos y compartimos muchas más cosas de lo que a primera vista hubiera pensado. Por eso no me corto un pelo en llamarla amiga aunque aún no haya tenido el gusto de poder darle un abrazo. En compensación por todo lo que me ha enseñado a través de su presencia en redes y, por tanto, en el mundo.
Y me gustaría compartirlo. Fátima me ha enseñado, en primer término, que nunca somos tan abiertos de mente ni exentos de prejuicios como proclamamos. Porque, en un ejercicio de sinceridad, confesaré que me chocó descubrirla moviéndose con soltura y libertad en redes sociales, al ver lo qué decía, cómo lo hacía, y percatarme de su avatar, con su contagiosa sonrisa y su hiyab. Fátima es abogada, luchadora por los derechos humanos y defensora de la igualdad a sangre. De las que llevan el feminismo por bandera, ese feminismo que no es otra cosa que la pelea diaria por conseguir ese bien tan preciado: la igualdad de hombres y mujeres. Y reconozco que su inequívoco mensaje, exento de fisuras, me chocaba con la imagen. Prejuicios y clichés aprendidos que nada tienen que ver con la realidad y que llevamos más pegados a la piel de lo que somos capaces de ver. Ni sombra de esa mujer sumisa y anulada que tendemos a identificar con el Islam. Desde su propia cultura, en buena parte compartida, se puede luchar por los derechos. Es más, he aprendido de Fátima que se debe.
Fátima es española, ceutí para más señas. A pesar de que sé que recibe mensajes que le dicen que se marche a su tierra, como si ésta no lo fuera. Más clichés aprendidos. Por eso, Fátima, abogada de profesión, lucha desde el consistorio de su ciudad autónoma por la igualdad de todos y de todas, por la de hombre y mujeres y por la de todas las culturas y religiones. Y más, teniendo en cuenta que la suya está tan presente en esa parte de España donde vive. Por solo pretender una celebración acorde a esas raíces, ha recibido insultos, incomprensión y humillaciones. Pero de eso no se hacen eco los medios. El discurso de odio o no parece serlo tanto en determinados casos. Por desgracia.
Y, desde que conozco a Fátima, he desterrado para siempre un vocablo de mi vocabulario. Ya nunca más hablaré de terrorismo islámico. Porque el terrorismo no se puede apellidar con una religión a la que pertenecen miles de personas como Fátima. ¿Aceptaríamos que el terrorismo del IRA se llamara “terrorismo irlandés” o el de ETA “terrorismo vasco”? ¿O denominar a la Inquisición “terrorismo católico”? ¿No estaríamos hiriendo sensibilidades y faltando a la verdad? Pues de eso se trata. De no insultar a Fátima y a tantas Fátimas como hay por el mundo.
Sé que la han llamado “mora de mierda” y cosas peores. Que no comprenden que se plante con su hiyab defendiendo derechos. Pero abramos los ojos y la mente.
Estoy orgullosa de poder hablar abiertamente de mi amiga Fátima. Y espero que estas líneas sirvan para dejar de identificar Islam con tantas cosas como se está haciendo. Porque hay muchas Fátimas esperando a que las conozcamos. Y otras muchas que necesitan de gente como ella para alcanzar esa igualdad a la que todas las personas de bien aspiramos.
Gracias Fátima.
Y ahora, doy entrada a la propia Fátima

Soy una idealista. 
No lo puedo remediar. 
Ni quiero. 
Sueño despierta con una sociedad en la que no me miren diferente por mis apellidos o por mi aspecto. Realmente siempre lo he hecho. Siempre he sido una persona idealista, soñadora y optimista y eso es un plus para superar muchas barreras. De estas, de las barreras, sin duda alguna, las peores son las mentales. Y la verdad es que, con todo, me considero una persona afortunada en mis experiencias y en mis relaciones sociales. En mi profesión, la abogacía solo puedo tener buenas palabras hacia mis compañeros y compañeras, algunas de las cuales forman parte de mi círculo de amigas. Incluso en el plano político, que es un escenario parecido a veces a una selva, puedo decir que he tenido y tengo oportunidad de conocer y tratar con buenas personas de diferentes ideologías. No me parece algo para destacar. Al revés. Creo que debería ser lo habitual. Lo razonable. Lo deseable. Que nos relacionásemos por afinidad de caracteres y no por similitud de aspectos y apellidos.
Sin embargo, cuando la realidad te da el tortazo en forma de insulto o burla por ejercer tu libertad, lo valoras especialmente, pero lo valoras para ti, interiormente, tal vez para no caer en un aparente victimismo porque no quieres que nadie te mire con pena o tal vez, porque no quieres pensar ni por un instante que haya quienes, sin conocerte de nada, te prejuzguen negativamente y peor aún, se burlen o te insulten. Los prejuicios suponen tanta comodidad para quienes los tienen, como perjuicios para quienes los sufren, y a fin de cuentas, sale toda la sociedad perjudicada.
Y si en algún sitio campan a sus anchas los insultos, burlas y demás faltas de respeto es sin duda en las redes sociales. Un espacio donde algunas personas dan rienda suelta a su alter ego más irrespetuoso para desahogarse de la manera más primitiva.  Aunque afortunadamente, es en esas mismas redes sociales, donde también observas como hay personas que comparten contigo la causa de luchar por hacer del lugar del mundo en el que vivimos, un sitio más igualitario y justo, aunando esfuerzos y haciendo gala de empatía, solidaridad y luchando codo a codo, por derribar muros y prejuicios.
Soy una idealista.
 No lo puedo remediar.
 Y afortunadamente, no soy la única.

NOTA: Este artículo fue escrito horas antes del terrible atentado de Niza. Pero este hecho espantoso nos reafirma lo necesario que es el mensaje de paz, tolerancia e igualdad que quisimos transmitir.

        

                    
SUSANA GISBERT GRIFO    FATIMA H. HOSSAIN
Fiscal                  Abogada/ Diputada en Ceuta


miércoles, 1 de junio de 2016

BARRA LIBRE AL IMPERIO DE LOS PREJUICIOS


Otra vez el velo en el candelero (o en el candelabro que diría aquella, aunque esto último sólo si la intención es prender una llama con la que agitar a parte de la sociedad) 
Ahora es ni más ni menos que la Abogada del Tribunal de Justicia de la Unión Europea la que considera "admisible"prohibir a una trabajadora musulmana el uso del velo en su lugar de trabajo, si la medida responde a una política de "neutralidad religiosa y de convicciones" que el empresario aplica a todos sus empleados.

Dicho en otras palabras: barra libre al imperio de los prejuicios
Muy lamentable y muy buena noticia para quienes están a la espera de cualquier resquicio legal en base al cual justificar cualquier posible despido basado en connotaciones racistas y que puede ser maquillado para parecer algo "neutral" y pésima noticia para todas las mujeres y hombres que creen en la libertad religiosa como derecho fundamental del ser humano.
¿Neutralidad? 
Al menos en un estado aconfesional ya se presupone esa neutralidad (por cierto que nunca está de más recordar que el término laico hace que quede relegado a un asunto absolutamente privado sin derechos específicos ni posiblidad de presencia en cualquier espacio público frente a la aconfesionalidad, como la del Estado Español,  y que supone que el Estado no tiene confesión religiosa y que respetará a todas las confesiones sin adscribirse en concreto a ninguna)
¿Qué tendrá este velo que tanta gente se empeña en controlarlo? 
¿Y cómo lo van a controlar?
 Controlar lo que llevo puesto, concretamente en la cabeza, es querer controlarme, meterme en un compartimento, encasillarme, hacerme pasar por el aro, es querer controlar mi libertad como ser humano a elegir qué llevo y cómo lo llevo, es querer controlar mis creencias, en definitiva, es querer anularme como mujer libre en un sistema social y democrático de Derecho y eso, creanme, es imposible. 
En un mundo con demasiados compartimentos estancos hay que seguir apelando al principio más elemental y fundamental de cualquier persona: LA LIBERTAD
La libertad para elegir.
La libertad para ser.
La libertad que sólo debe tener como límite la libertad de mi vecin@ y que va intrínsecamente unida al respeto social que nos debemos unas personas a otras. 
Ni más ni menos.
Lejos de buscar la forma de poder encajar todxs en el puzzle, hay que asistir al penoso espectáculo de ver cómo hay quienes prefieren afilar las aristas de las piezas para incomodar. 
Y lejos de todo ello, debemos seguir apelando a eliminar prejuicios en una sociedad en la que cada día, sobran más (prejuicios)

sábado, 9 de enero de 2016

Muslims are...cool!

Siiiii!!
Es lo que tiene esto de ser musulmán/a oye, que lo mismo un día te odian sólo por apellidarte de una manera que al siguiente te adoran por el tamaño de tu billetera.
En la más clara muestra de cómo el clasismo está por encima del racismo, los más importantes diarios y revistas del mundo se hacen eco de las abayas y hijabs que diseñarán Dolce&Gabbana (firma que factura la friolera de 8.7 billones con b de dólares en2015). Desde Forbes, New York Times, The guardian, Vogue o los diarios de gran tirada nacional como El País o El Mundo no ha habido medio que no se haya hecho eco estos días de la iniciativa de la empresa italiana. 
Una iniciativa enfocada especialmente a quienes pagan en petrodólares el lujo y las exclusividades. No en vano, se dejan una millonada (literal) en complementos, zapatos y otras prendas al alcance sólo de aquellos bolsillos que no hacen ascos a nada que les guste por muchos ceros que tenga.
Sin embargo, no he leído aún a nadie de quienes habitualmente consideran que las mujeres con hiyab somos mujeres sumisas (JA), criticar el uso comercial de prendas típicamente árabes como las abayas para hacer caja.
Y es que, aquí el falso discurso de que las pobrecitas musulmanas están esclavizadas y llevan el hiyab por imposición, da paso directo al business is business. 
Y cuando se trata de business, de dólares o de euros, se sube varios peldaños: los moros pasan a ser árabes, las personas negras pasan a ser de color y la discriminación o el odio xenófobo que pudiera existir en un primer momento, suele dar paso a otras actitudes (hipócritas) diferentes.
Pero, ¿por qué?
¿tanto cambia el dinero la percepción que tenemos de las personas?
Las mujeres de los países nutridos con oro líquido aún están en pugna por sus derechos. Derechos tan simples para nosotras como es el de conducir tu propio coche. Sin embargo, parece que verlas con un bolso Jimmy Choo, unos zapatos de Manolo Blahnik o ahora una abaya Dolcce&Gabbana hace que cambie la percepción, el concepto y la consideración que se les pudiera tener. 
La ropa no hace a las personas.
El dinero, tampoco.
La lucha por las libertades más allá de los estereotipos o del clasismo es lo que realmente está de moda.
Todo lo demás, es sólo business.

viernes, 8 de enero de 2016

Malos tiempos...

....para ser  musulmán/a.
Malos tiempos para decir que son malos tiempos, porque parece que vas de víctima.
Sin embargo, el silencio de los que discrepan es el mejor compañero de quienes pretenden fomentar la islamofobia en cualquier lugar.
El silencio, el callar, supone otorgar y eso es inadmisible para cualquier persona ligeramente rebelde contra las injusticias, como quiera que se llamen y, hoy por hoy una de las mayores injusticias es la de meter a todas las personas de credo musulmán en el mismo saco.
Cualquier motivo parece bueno para fomentar el odio.
Es como si algunos estuvieran a la expectativa para soltar el "¿ves?"," ¿qué te vas a esperar?" 
Que hay algún secuestro en el mundo, alguna violación, algún atentado, algún robo....pues ale, todo lo malo se relaciona a lo musulmán y mira que hay que ser muy tonto para meter a personas en el mismo saco por el hecho de compartir credo,credo que por cierto está influenciado también por la cultura, la zona geográfica, la educación...pero da igual, el pensamiento actual es que si es musulmán no puede ser bueno. 
¿y cómo leches hemos llegado a esto?
¿y qué se ha hecho por parte de los poderes públicos?
¿qué papel ha jugado en ello la desinformación o la información tóxica?
¿y qué culpa tenemos tú y yo?
¿y cuándo perdimos el sentido común?
¿y la coherencia?
Llegar a la conclusión de que no por rezar hacia el mismo lado, las personas son iguales, debería ser tan sencillo como sumar dos más dos, pero son malos tiempos para el sentido común, que una vez más, aparece como el menos común de los sentidos.




viernes, 31 de julio de 2015

Donde estas humanidad?

   Hoy empieza la feria de mi ciudad.
   Supongo que eso motiva que la persona con más responsabilidad del area social en el equipo de Juan Vivas (PP) no atienda a las llamadas telefónicas a las siete de la tarde.
    Supongo que se olvidan que tener responsabilidades de gobierno es estar disponible y operativa todo el día.
    Llevo,   especialmente el día de hoy,  con una  indignación que ha ido en aumento hasta volcarla ahora aquí, en estas líneas, intimas y personales de lo que siento.
    El motivo es la situación en la que viven Jose y Rachida. Bajo unos retales de tela en la playa. Retales de tela sujetos por unas cuerdas y por la pena de la mirada de Juan, y en su interior, en unos pocos metros, y sobre una esterilla,  unos peques de sonrisas deslumbrantes y  miradas tristes, posiblemente, porque como muchos niños y niñas son conscientes de que su situación no es normal.
   Como no es normal, que quien esté para resolver estos problemas que surgen a veces en nuestra pequeña ciudad, les emplace a esperar a ver si hay algún hueco en un hostal.
   La falta de sensibilidad y de humanidad siguen caracterizando al gobierno del PP de Ceuta.
   Solo eso puede explicar que Juan Vivas y los suyos lean desde sus tronos la situación de esta familia y les de igual.
 Si, debe darles igual cuando sabiendo las circunstancias de esta familia no mueven un dedo para arreglarlo.
  Harta escuchar sus discursos huecos y que luego no aporten ninguna solución.
  A mi, a mucha gente, nos dan igual las excusas que se inventan los adoradores de la burrocracia mientras que esos niños y niñas que nada saben, duermen a la intemperie.
Aquí no vale el vuelva usted mañana.
A la vez, me causa una gran frustración no poder solucionar el problema en el acto, cosa que pueden hacer los del trono con una sola llamada telefónica.
   Y ahora, mientras Juan Vivas y los suyos se preparan para encender las luces de la feria y salir guapos en las fotos que serán portada mañana, Jose, Rachida y sus pequeños se preparan para una dura noche a la intemperie rogando que el poniente no arranque los retales que les cubren.



miércoles, 8 de julio de 2015

De vuelta a las andadas del blog

   Volver.
   Como la canción y como la peli de Almodóvar.
   Quien sabe si con la frente marchita, pero volver en definitiva.
   Volver a escribir.
   La última entrada del blog es de hace tres meses y tres días. Ahí es ná.
   Con lo que me gusta y me desahoga escribir.
   Lo retomo hoy, después de tanto tiempo con la intención de hacer de este espacio un lugar donde volcar lo que pienso y lo que siento.
Puede que lo comparta.
 Puede que no.
 Depende.
 Estos tres meses y tres días han dado mucho de sí.
 Una campaña electoral que ahora, a posteriori, puedo reconocer el gran sacrificio y el reto que ha supuesto para mi y para quienes me acompañaron en ella.
 Quién lo iba a decir.
 Quién me iba a decir a mi que iba a ser la primera mujer musulmana en encabezar un proyecto político.
 Y quién me iba a decir que se podía conocer al ser humano (a veces más bien inhumano) en una campaña.
 He visto el peor lado de algunas personas (?), el lado rastrero, cruel, vil, capaz de escupir sapos, culebras y todo tipo de porquería por la boca con el único afán de hacer daño. Como siempre, los que abrían sus sucias cloacas con forma de bocas son los que más tendrían que callar. Tanto ellos, como quienes les permiten con su pasividad buscar dañar a cualquier costa.
 He visto también el mejor lado de otras muchas personas. Personas que se han entregado y compartido mis ideas. Personas que siempre están dispuestas a trabajar altruistamente, qué sólo preguntaban ¿qué hay que hacer? y siempre con una sonrisa en la cara.
Ha sido una época de difícil conciliación (menudo cínico el que inventó la palabra), una época en la que ha sido difícil no sentirme en algunos momentos mala madre (no el de celda 209) con ese extraño sentimiento de culpabilidad que tenemos cuando echamos de menos pasar más tiempo con nuestros hijos, con nuestros seres queridos en general. Y eso que, alhamduliLah, tenía su apoyo.
Ha sido una época de descubrimientos y de autodescubrimiento.
Una época en la que para algunos sigo siendo demasiado moderna y rebelde (porque según ellos haría mejor en quedarme en casa cuidando de mis hijos solamente) y para otros sigo siendo la mora de las narices.
Para mi, que me mata la monotonía, ha sido y es una carrera de obstáculos. Todos superables, con mayor o menor dificultad, pero superables. La vida en sí es eso desde que abrimos hasta que cerramos los ojos.
Y si he tenido la oportunidad de conocer e insertar en mi vida a personas maravillosas, mejor ha sido ver las caras de niños y niñas que me regalaban abrazos y besos, sin merecerlo seguramente, porque me habían visto en un cartel. Esas caritas tienen para mi un valor incalculable y luchar por ellos y por todos los que vienen, merece pelear contra faraones y dinosaurios.
¿Y ahora qué?
Pues ahora empiezo nuevo capítulo.
Nueva etapa.
Toca compaginar la responsabilidad pública con la privada.
Difícil tarea, pero no imposible claro.
En el ojo del huracán por ser mujer (sigo pensando que tenemos que esforzarnos y sacrificar el doble para llegar sólo la mitad de lejos)
Toca seguir dando la cara.
Sin ataduras ni cortapisas.
Como se suele decir, preparada para lo peor pero esperando siempre lo mejor.
Con una certeza: que de rodillas sólo hay que ponerse ante Dios
Con un gran deseo: poder ayudar a la gente
Con una gran ilusión: la de ver a las próximas generaciones luchar y reivindicar sus derechos hasta conseguir que sus sueños se hagan realidad.
Con una convicción: que los principios y la dignidad del ser humano no son negociables, para los que aún los tenemos intactos
Y, definitivamente, feliz por sentirme útil a los demás, guste a quien guste y pese a quien pese...
Hasta la próxima entrada...








  

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